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¿Está justificado sacar tanquetas a las calles para controlar protestas como las del sector del metal en Cádiz? ¿Cuándo es adecuado el uso de pelotas de goma? Un policía local ha desarrollado un método para determinar, a partir de criterios técnicos y legales, cuándo está justificado el uso de la fuerza policial.

Se trata de Salvador Ruiz, un bilbaíno que lleva 30 años trabajando en la Policía Local de Murcia y que ha dedicado buena parte de su carrera a investigar y estudiar uno de los puntos que más controversia genera en torno al trabajo diario de los cuerpos de seguridad, no solo en España sino en todo el mundo.

Recién llegado de Chicago (EEUU), donde ha presentado junto al subinspector José Martínez este proyecto en el Congreso Norteamericano de Criminología, el más importante del mundo en esa materia, Ruiz ha explicado a EFE que su interés por justificar el uso de la fuerza policial comenzó cuando estudiaba Criminología y, de hecho, dedicó su tesis doctoral a analizar intervenciones policiales de ese tipo.

Se dio cuenta entonces de que todos los modelos teóricos publicados hasta el momento (los más antiguos eran de los años 70 del siglo XX) eran meramente “descriptivos” pero “no aportaban nada”. “Se limitaban a hablar de las líneas que no se podían cruzar, pero sin una justificación real”, señala.

Desde el 2015, Ruiz ha estudiado más de un centenar de sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, la última instancia a la que llegan las denuncias relacionadas con el uso de la fuerza policial.

De ellas ha extraído variables legales que influyen a la hora de considerar proporcionado o no el uso de la fuerza, pero también criterios técnicos y otros de muy diversa índole: geopolíticos, ambientales, sociales... Porque son muchos los factores que influyen en el desarrollo de una intervención policial.

Lo explica con un ejemplo: “Si vamos a detener a un traficante, la intervención policial será muy diferente si se lleva a cabo en su barrio, rodeado de su gente, que en una calle céntrica por la que pasea solo. Cambiarán las circunstancias si es de día o de noche. Si el sospechoso está acusado de delitos en España o en más países. Y todo ello es determinante a la hora de usar o no la fuerza”.

Con todas las variables estudiadas, Ruiz ha confeccionado una tabla para puntuar las distintas posibles actuaciones y establecer perfiles simples que indican si una intervención con fuerza está justificada o no.

La herramienta, que se encuentra en una fase teórica, no pretende “avalar cualquier actuación policial” sino dar parámetros a los agentes para poder valorar cuándo es adecuado usar la fuerza, y herramientas a las instancias de control y los jueces en casos controvertidos para que puedan tener en cuenta todos los aspectos.

“Esto no son matemáticas, pero es un método que objetiva en la medida de lo posible una actuación que suele ser controvertida y, en muchas ocasiones, difícil de explicar y de comprender para la ciudadanía”, apunta.

Porque, recuerda, el uso de la fuerza policial puede no ser un derecho de la Policía, sino una “obligación legal” cuando se trata de salvaguardar los derechos del resto de los ciudadanos y su integridad.

Esta es la segunda vez que Ruiz, que antes de llegar a la Policía Local fue militar, presenta su proyecto en Estados Unidos: ya lo hizo en el 2017 con un borrador preliminar que suscitó gran atención entre las fuerzas de seguridad norteamericanas, interesadas ahora en poder poner en práctica el modelo de manera experimental.

El agente confía en que también en España se puedan hacer pruebas, al menos, a nivel académico para ir mejorando y adaptando el modelo que, asegura, debe “estar vivo” y cambiar y adaptarse a las diferentes circunstancias, contextos y legislaciones.

Virginia Vadillo