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La sequía que afecta al Espacio Natural de Doñana ha dejado el registro más bajo de aves acuáticas de los últimos 40 años y, tras la escasez de lluvias este invierno, se han censado 87.500 individuos, muy lejos de los 470.000 del año pasado.

Este dato aparece en el Programa de Seguimiento de Procesos Naturales, cuyos resultados han sido presentados este martes en Sevilla y en el que se muestra la preocupación por la sobreexplotación del acuífero de Doñana, según ha explicado el director de la Estación Biológica de Doñana, Eloy Revilla.

Este acuífero es muy importante parda la conservación de las lagunas temporales porque "la combinación de la no precipitación y una mayor extracción del agua da lugar a que se pierdan los hábitats", ha señalado Revilla.

"Es el periodo más largo de sequía registrado lo que va a tener consecuencias, todas las especies tienen un límite, en el caso de Doñana muchas especies utilizan los arrozales para alimentarse y este año se va a plantar solo el 20% del arrozal", ha agregadoa.

El director de la Estación Biológica de Doñana ha afirmado que están llevando a cabo medidas para revertir esta situación pero "son a medio plazo", y ha añadido que la gobernanza de Doñana es complicada porque depende de múltiples organizaciones

El censo aéreo de aves acuáticas se realiza desde los años 70 con una frecuencia mensual y forma parte del Programa de Seguimiento de Procesos Naturales elaborado por la Infraestructura Técnica Singular-Reserva Biológica de Doñana que recoge datos del estado de conservación de este espacio natural.

El técnico de seguimiento de Procesos Naturales, Sebastián Palacios, ha explicado que este programa incluye censos terrestres de aves, centrados en las que "son muy dependientes de los regímenes hídricos y que son sensibles por su estado de amenaza, como la cerceta pardilla o la malvasía cabeciblanca, que desde principios de siglo están sufriendo un declive moderado pero continuado".

También se hace el seguimiento del anillamiento de aves migrantes, entre ellas el petirrojo europeo y la curruca capirotada, que han registrado un declive continuado en los últimos 10-15 años.

LA MALA SITUACIÓN DE LOS CONEJOS

Entre los mamíferos, destacan los conejos por la grave situación que han sufrido los últimos diez años debida a las dos enfermedades que le han afectado y el impacto que el cambio climático ha tenido sobre su reproducción.

Reptiles como la lagartija colirroja y la lagartija colilarga, también han sufrido un fuerte declive debido a las dos pandemias que sufrieron los conejos, mixomatosis y la Enfermedad Hemorrágica del Conejo (EHC).

Los mamíferos carnívoros sufren fluctuaciones naturales pero mantienen un buen estado de conservación. El zorro es la especie más abundante, seguido del meloncillo y el tejón.

El Programa de Seguimiento incluye un monitoreo de las dos especies de galápagos nativos de Doñana (el leproso y el europeo) y se ha comprobado un descenso del número de localidades donde se ven estas especies y menos cantidad de individuos.

"Entran en competencia con el galápago exótico y aunque hubo un programa de erradicción bastante efectivo, es una amenaza que siempre está ahí", ha declarado la técnica del Equipo de Seguimiento de Procesos Naturales, Rocío Fernández.

El seguimiento de los anfibios, que se hace bianualmente, una vez en invierno, cuando se comprueba si hay una reproducción efectiva, y otra en primavera, donde se controla qué tipo de especies se pueden encontrar.

"Son bastante fluctuantes porque su ciclo de vida y reproducción dependen de que haya agua en Doñana, a menos precipitaciones, menos anfibios, por lo que se pronostica una tendencia a la baja", ha destacado Rocío Fernández.

Dentro del programa, también se hace un monitoreo de las especies invasoras, como la hormiga argentina que esta colonizando la zona norte de la pajarera de Doñana o el pez gato que apareció en 2017 y tiene una tendencia a la alta.