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El acusado de matar a su pareja y ocultar su cuerpo en una maleta en Alcolea del Río (Sevilla) ha declarado este miércoles que se considera "una persona cobarde" que huye "de todo tipo de discusión" y ha afirmado que la víctima quería envenenarlo.

Un jurado popular está juzgando en la Audiencia Provincial de Sevilla a A.M.G.G., autor confeso de los hechos y para quien la Fiscalía solicita 20 años de prisión por asesinato, mientras que la defensa pide que sea condenado a siete años y seis meses por homicidio.

En su comparecencia ante el jurado, A.M.G.G. también ha destacado que no sentía celos por la nueva relación emprendida por la víctima, ya que le era "indiferente" y él también estaba "tramitando papeles" para separarse y obtener la custodia de la hija que tenían en común.

En su relato del día de los hechos, el 16 de abril de 2017, el encausado ha recordado que esa mañana discutió con su pareja y desayunó con su hija, ya que la mujer "desde hacía mucho tiempo no hacía vida" con él y "era independiente".

Por la tarde, A.M.G.G. llevó a su hija a casa de una vecina para que viese a una amiga suya y luego regresó al domicilio para hablar con su pareja de asuntos económicos porque "la comunión de la niña era inminente".

"Le dije que por favor se controlase y empezamos una discusión. Subimos muchísimo de tono y ella me estuvo empujando. Y cuando me doy cuenta, estaba en el suelo", ha rememorado A.M.G.G., que ha insistido varias veces en que no recuerda cómo la asfixió.

"En el mismo instante ya me estaba arrepintiendo, porque no soy una persona agresiva. Fue un pronto", ha añadido el acusado, que a continuación metió el cuerpo en una maleta, la introdujo en su coche y condujo "sin rumbo fijo y con la cabeza ida" hasta que llegó a un campo por el que había pasado "alguna vez" y donde arrojó la maleta "a un arroyo seco" para luego taparla con "algunas ramas de olivo".

"Para nada lo tenía planeado. Celos no podía haber porque yo también estaba separándome de ella y ese mismo día le iba a dar los papeles a mi abogado", ha reiterado A.M.G.G., que ha dicho que confesó el crimen a la policía "por remordimiento" después de intentar suicidarse, si bien una de las enfermeras que lo atendió en el Hospital Virgen Macarena ha asegurado que las heridas eran "más bien superficiales".

En cuanto al presunto intento de envenenamiento, A.M.G.G. ha indicado que vio "una sustancia que no es normal" en los refrescos que bebía y se lo comentó a sus vecinos, R.S.V. y G.L.M., que han corroborado que el acusado les comentó la tarde de los hechos que iba a llevar "unas muestras" a su abogado, en Lora del Río.

El acusado también ha destacado que la mujer estuvo varios años sin hablarse con algunos de sus hermanos y que alguna vez llamó "hija de puta" a su madre porque "era muy dada al insulto", aunque la hermana de la víctima ha negado esas malas relaciones.

También ha declarado un guardia civil que participó en la instrucción de las diligencias y que ha referido que A.M.G.G., al que vio "supereducado, excesivamente amable y frío", le contó que "cogió" a la víctima "aproximándose por detrás".