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La Audiencia de Sevilla ha revocado el archivo de la causa contra Airbus por el accidente de un avión militar A-400M el 9 de mayo de 2015 cerca del aeropuerto de Sevilla, en el que murieron cuatro personas, y ha apuntado la posibilidad de que exista un delito de homicidio por imprudencia grave.

En el auto, al que ha tenido acceso Efe, la Sección Séptima estima el recurso de apelación presentado por familiares de las víctimas mortales y por los dos heridos y señala que el accidente pudo deberse a la "falta de formación, documentación e instrucciones a la tripulación", lo que podría ser considerado como una imprudencia grave.

La Sala recuerda que la Comisión para la Investigación Técnica de Accidentes de Aeronaves Militares (CITAAM), del Ministerio de Defensa, emitió el 31 de agosto de 2017 un informe en el que afirmaba que la nave, un A-400M-180 de Airbus Defense and Space (ADS), tenía cuatro motores fabricados por Europrop International (EPI) cuyo "software" fue actualizado en la factoría de Sevilla el 27 de febrero de 2015.

El 6 de mayo, un empleado de ADS encontró "una discrepancia", pero el documento que recibió como respuesta "era incompleto".

"En condiciones normales, la discrepancia de parámetros debiera haber generado en tierra un aviso que habría implicado considerar el avión no apto para el vuelo. Sin embargo, las pruebas en tierra no generaron tal aviso", prosigue el auto.

El accidente se produjo el 9 de mayo durante el vuelo de prueba después de que, "al no coincidir los parámetros", se activase "el modo de funcionamiento degradado o reversionado del motor", llamado Power Frozen, que "congeló la potencia de los tres motores afectados".

Al reducir la potencia de los motores, sólo respondió uno y la tripulación se encontró con un exceso de potencia para mantener la altura y velocidad.

En este punto, el tribunal recalca que "los manuales a disposición de los tripulantes no contenían información respecto a los modos reversionarios del motor" y agrega que "tampoco los tripulantes poseían entrenamiento para mejorar la coordinación entre ellos".

"No se había dado instrucciones a los pilotos ni a ningún otro miembro de la tripulación de que el retraso de las palancas de potencia 'Flight Idle' congelaría irreversiblemente la potencia de los motores 1, 2 y 3", señala.

El avión chocó con el terreno a las 10.57 horas y después colisionó con una torre eléctrica, lo que originó un incendio del que se salvaron dos tripulantes al salir por la ventanilla izquierda de la cabina de vuelo.

El Juzgado de Instrucción número 13 archivó el caso el 2 de abril de 2018 después de que la Fiscalía lo solicitara al descartar una imprudencia penal y apuntar como causa del siniestro "un cúmulo de errores y falta de previsiones durante el proceso productivo que, 'per se' aislados, nunca hubieran tenido tan lamentable resultado".

La Sala de la Audiencia discrepa de este parecer y dice que la causa del accidente pudo ser "la ausencia de formación, documentación e instrucciones a la tripulación sobre la congelación irreversible de los motores".

Por ello pide que se practiquen varias diligencias, entre ellas "la determinación de los responsables de dar formación, documentación e instrucciones a la tripulación".