EFEMálaga

Investigadores del Hospital Regional de Málaga y del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima) han asociado, gracias a un estudio llevado a cabo en el centro, los pacientes con epilepsia activa y edad avanzada con un mayor riesgo de fallecimiento en caso de ingreso por COVID-19.

Los profesionales de los servicios de Neurología y Reumatología han tratado de identificar a todos los pacientes con epilepsia activa -que hayan padecido alguna crisis en los últimos 5 años o que estuviesen en tratamiento con fármacos antiepilépticos- que hubiesen acudido a las Urgencias del Hospital Regional con sospecha de coronavirus.

El neurólogo e investigador principal de este estudio, Pablo Cabezudo, ha explicado que el objetivo de la investigación era averiguar si estos pacientes padecían con mayor frecuencia COVID-19 que el resto de la población, según ha informado este lunes la Consejería de Salud.

"Queríamos saber si la COVID-19 era más frecuente o más grave en pacientes con epilepsia activa así como determinar qué posibles factores en estos pacientes podían hacer que padecieran una forma más grave de la enfermedad", ha señalado Cabezudo.

Ha relatado que, para ello, se han basado en el concepto de la "letalidad", es decir, en la probabilidad de fallecer en el caso de padecer la enfermedad.

Este estudio ha sido publicado en la revista Neurology, una de las de mayor impacto a nivel internacional en el campo de la Neurología Clínica.

El equipo investigador ha observado que padecer epilepsia activa es un factor de riesgo en caso hospitalización por COVID-19, si bien ha precisado que hay que tener en cuenta que estos hallazgos probablemente no se deban directamente a la epilepsia, dado que estas personas presentan de manera más frecuente otras comorbilidades como la hipertensión arterial.

También debe tenerse en cuenta que los pacientes fallecidos por COVID-19 que padecían epilepsia, al igual que en el resto de la población, solían ser pacientes de edad avanzada, muchos de ellos vulnerables y con patología cerebral grave como causa de su epilepsia.

Entre otros hallazgos, el equipo de Neurología del Hospital Regional de Málaga ha descartado que la letalidad estuviese relacionada con los fármacos empleados para tratar la epilepsia.

En cuanto a la posibilidad de que los pacientes con epilepsia puedan prevenir las complicaciones de la COVID-19, Cabezudo ha recordado que los factores de riesgo asociados a un peor pronóstico que tienen mayor evidencia son la hipertensión arterial, la diabetes o fumar.

El servicio de Neurología del Hospital Regional de Málaga realiza cada año más de 4.000 asistencias ambulatorias a pacientes con epilepsia activa, de las que aproximadamente un 50 por ciento corresponden a pacientes con epilepsia refractaria.

El perfil de la persona que padece esta patología normalmente crónica es variable, ya que puede debutar en la niñez o bien en edades avanzadas de la vida.

El tratamiento de la epilepsia se basa fundamentalmente en los fármacos antiepilépticos, aunque en casos refractarios debe valorarse la posibilidad de un tratamiento quirúrgico.

Durante los meses más críticos de pandemia de COVID-19 el centro sanitario ha atendido a más de dos decenas de pacientes con epilepsia que se habían contagiado de coronavirus.