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Un juzgado de Sevilla ha condenado al Servicio Andaluz de Salud (SAS) a indemnizar con un total de 30.000 euros a las dos hijas de una anciana que falleció después de infectarse con un catéter mientras recibía un tratamiento de hemodiálisis en el hospital Virgen del Rocío.

Según ha informado la Asociación del Defensor del Paciente, cuyos servicios jurídicos han representado a las familiares de la víctima, el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 4 ha estimado su recurso y ha impuesto esa cantidad en concepto de reparación del daño por el fallecimiento.

Los hechos se remontan al 2 de enero de 2018 cuando la mujer, de 84 años, acudió al servicio de Urgencias del hospital Virgen del Rocío con un cuadro de tos y fiebre persistente.

La víctima, que era pluripatológica, estaba sometiéndose desde 2012 a un tratamiento de hemodiálisis, que consiste en eliminar artificialmente las sustancias tóxicas de la sangre mediante un riñón artificial, y la conexión con la máquina se hizo mediante un catéter tunelizado en la yugular.

La abogada encargada del caso, María Jesús Villalpando, ha explicado que uno de los principales problemas del catéter tunelizado es que "se puede infectar", en cuyo caso "es necesario un diagnóstico rápido para evitar una sepsis que termine con la vida del paciente".

"A cualquier paciente que esté dializándose y que acuda con un cuadro de fiebre al hospital", según la letrada, "se le ha de levantar el apósito del catéter, explorarlo y practicarle un cultivo, incluso dejarlo hospitalizado".

Si ese cultivo da positivo, "se le ha de poner terapia antibiótica intravenosa", pero en el caso de autos "no se realizó ese procedimiento de obligado cumplimiento" y la señora fue enviada a casa, ha indicado.

De hecho, según la abogada, regresó en dos ocasiones más al hospital "sin que le resolvieran el problema", de ahí que la condena obedezca a "este proceder negligente".

La víctima acabó siendo ingresada el 7 de enero y el servicio de Nefrología le hizo el cultivo, pero falleció al día siguiente "por una sepsis grave no diagnosticada a tiempo y por tanto no tratada" cuya causa fue que "el catéter estaba infectado".

La Asociación del Defensor del Paciente ha instado a que "se terminen con las omisiones asistenciales" a los ancianos, que "merecen diligencia y calidad asistencial con independencia de su estado o edad", a pesar de lo cual "en muchas ocasiones terminan en un peregrinar por los servicios hospitalarios, sin ser debidamente atendidos pese a la existencia de protocolos de actuación claros".