EFECádiz

El alcalde de Cádiz, José María González, "Kichi", se ha levantado contra la "gordofofia" que aprecia en la sociedad, y que le afecta personalmente, y ha querido visibilizar que, tras ella, hay "componentes de odio" como en la misoginia, el machismo, la homofobia, la xenofobia o el clasismo.

En un texto que ha publicado en su página de Facebook, el alcalde de Cádiz relata su experiencia personal ("afortunadamente no lo llevo nada mal"), para cuestionar cómo afectarán las burlas a "todo aquel o aquella que ose no cumplir con los estándares de belleza prefijados por la sociedad de consumo" a colectivos como las mujeres y los niños.

Así, "Kichi", cuyo aumento de peso ya fue tema de muchas coplas chirigoteras en los últimos carnavales, cuenta cómo que en su Facebook cuando comparte textos sobre cualquier tema se repiten comentarios como: "Te has hartado de phoskitos en el confinamiento"; "Te has puesto gordo" o "Qué gordo estás, por Dios".

Se lamenta de que incluso un periódico haya relacionado las iniciativas adoptadas por su gobierno con su aumento de peso: en un titular que decía: "Kichi engorda sus medidas".

"Al comprar el pan, camino del Ayuntamiento, en el mercado... No falta nunca quien te diga, incluso antes de decirte hola, que hay que ver "lo gordo que te has puesto", relata.

"Llevo unos días dándole vueltas a esta realidad y me siento obligado a posicionarme, porque haciéndolo quizás pueda ayudar a muchísima gente que seguro se siente reflejado ante esta situación, pero no dice nada. Sólo se aísla. Se calla. Mientras su inseguridad aumenta", explica.

Recuerda que un sociólogo de la Universidad de la Sorbona (París) desveló un estudio que demostró que "un hombre gordo tiene tres veces menos de probabilidades de encontrar empleo que otro con su mismo currículo que esté en su peso".

"¿Saben por qué? Porque vivimos en una sociedad que margina, excluye, ridiculiza y maltrata a las personas con una característica física que difiera de lo impuesto, la gordura".

Afirma que la gordofobia, la repulsa hacia quienes sufren exceso de peso y se apartan de los patrones estéticos, "tiene consecuencias y tiene componentes de odio, como lo tienen la misoginia, el machismo, la homofobia, la lesbofobia, la transfobia, el racismo, la xenofobia o el clasismo, por poner algunos ejemplos".

Ante todas estas "enfermedades de transmisión social", dice, "sólo queda un camino: combatirlas y nunca normalizarlas o invisibilizarlas".

"Ya está bien de disfrazar esa exclusión como una cuestión sanitaria. Es mentira. Nadie se ha preocupado ni me ha criticado porque fumo más o menos tabaco, por ejemplo, y esa también es una cuestión de salud. Vaya si lo es", afirma.

Se pregunta cómo lo sufrirán las mujeres, que ya de por sí "tienen que cargar con una violencia simbólica contra sus cuerpos, unos cuerpos que se han convertido en campos de batalla sobre los que se opina y se juzga bajo un punto de vista absolutamente patriarcal".

"O cómo lo soportarán los niños y las niñas en los patios de nuestros colegios, donde el bulling se ceba con el 'gordito'". "Y esto lo digo con conocimiento de causa, porque en algún momento de mi vida también me tocó ser ese "gordito" de patio de colegio", confiesa.

También lamenta las "críticas" que correlacionan la buena vida y la obesidad, por el hecho de haber engordado "en mi etapa como político": "aclaro: Eso también es gordofobia. Porque es gordofobia relacionar el aumento de peso con la pereza, la flojera o la poca actividad".

"Somos diversos. En todos los aspectos. Y en esa diversidad debemos reconocernos las unas y los otros. La diversidad para ser y para sentir. La diversidad física, sentimental o espiritual", clama el alcalde, para concluir que "en un mundo en el que la gente vive presa del miedo, la inseguridad, el odio y la exclusión, el amor y la inclusión, aceptar a cada cual como es, intentar mirar más allá, más adentro, se convierten en formas de resistencia frente a la barbarie".