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La Audiencia Nacional ha iniciado el macrojuicio del caso Madeja, una supuesta trama de sobornos a funcionarios a cambio de obra pública, con la absolución de doce acusados tras serles retirados los cargos y el anuncio de numerosos acuerdos entre la Fiscalía y una mayoría de los implicados.

Un total de 36 acusados se han sentado en el banquillo este martes en el segundo juicio de una macrocausa que nació en Sevilla y acabó en el 2015 en la Audiencia Nacional, y que gira en torno a la empresa Fitonovo, que presuntamente creó una infraestructura para obtener contratos públicos irregulares y que tenía una contabilidad paralela para financiar sobornos a funcionarios en distintas administraciones, sobre todo de Andalucía, Canarias y Extremadura.

Pero, a medida que avanzaba la primera jornada del juicio, hasta una docena de acusados han ido abandonando la sala, mientras se oía algún "enhorabuena" de fondo, tras anunciar el tribunal que su "sentencia será necesariamente absolutoria" después de que la Fiscalía haya reconocido que los hechos por los que se les acusaba están prescritos y la Abogacía haya retirado el delito de prevaricación a dos de ellos.

De esta forma, el paso del tiempo desde que ocurrieran las "prácticas de corrupción (desde 1995 hasta 2013)" que se juzgan en este proceso -relativo a la pieza 6 y principal de la macrocausa- ha hecho que en algunos casos delitos como cohecho o falsedad hayan prescrito, obligando así a dictar sentencia absolutoria, según ha admitido el fiscal.

Entre esos doce futuros absueltos se encuentra Pilar Baro, la pareja de quien fuese dueño de Fitonovo, a quien el fiscal ha retirado la acusación por blanqueo por la que pedía 4 años de prisión.

De los veinticuatro acusados que han quedado en el banquillo, la gran mayoría han llegado a un acuerdo con la Fiscalía con el que han reconocido los hechos y han visto reducidas notablemente sus peticiones de condena.

Es el caso de dos de los principales encausados -quien fuera dueño de Fitonovo, Rafael González Palomo, y su hijo José Antonio González Baro-, para quienes el fiscal pedía 19 años y medio de prisión, y que han acabado aceptando dos años y cuatro meses y dos años y medio, respectivamente.

También los exdirectivos de la empresa Juan Andrés Brugeras y Ángel Manuel Macedo, a quienes el fiscal ha rebajado su petición de 19 años y medio a 2 años y medio y 1 año y 7 meses, respectivamente.

Según cada caso, la Fiscalía ha tenido en cuenta la concurrencia de atenuantes como confesión, dilaciones indebidas o reparación del daño, y también se ha pronunciado a favor de que se acaben suspendiendo las futuras condenas, siempre y cuando los acusados no tengan antecedentes penales.

La Abogacía del Estado se ha adherido en algunos términos a estos acuerdos, si bien ha anunciado que no será hasta la recta final del juicio cuando concrete posibles rebajas en sus peticiones para otros encausados a quienes atribuye un delito de fraude.

Tras el trámite de las cuestiones previas, todos los acusados que han suscrito un acuerdo con la Fiscalía han ido ratificándolo y reconociendo los hechos ante el tribunal, que el próximo 24 de enero continuará interrogando al resto.

Fitonovo, según el fiscal, tenía "en nómina" a multitud de funcionarios, que habrían recibido contraprestaciones sustanciosas por la adjudicación de contratos públicos, y disponía de una caja B que se nutría de facturación falsa de empresas proveedoras. Así "registraban esas operaciones en la contabilidad oficial aparentando compras de suministros o de servicios para, entre otros fines, financiar el pago de sobornos a funcionarios públicos".