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El Alcázar de Sevilla acoge durante este puente una de las muestras más tradicionales de la capital andaluza, la que expone al gran público casi trescientas variedades de los dulces elaborados por los conventos de clausura de la provincia, la mayoría con recetas centenarias.

Unos 6.000 kilos de productos se encuentran a la venta en el Palacio Gótico del Real Alcázar dentro de la muestra de dulces conventuales, que alcanza ya su trigésimo quinta edición, con 290 variedades elaboradas por las religiosas de diecinueve conventos sevillanos.

Estos dulces se podrán comprar hasta el lunes 9 de diciembre, aunque la fama de estas exquisiteces, con recetas que datan de siglos en muchos de sus casos, puede llevar a que se agoten las existencias antes de esa fecha, como ha ocurrido en ocasiones anteriores.

Los organizadores de la muestra, alrededor de un centenar de voluntarios, aspiran también a sensibilizar a la ciudadanía sobre la difícil situación económica que atraviesan algunas comunidades religiosas, en las que conviven 523 monjas.

Lo que se recaude con la venta de los productos irá íntegramente a las comunidades de origen, con el objetivo de llamar la atención de los centenares de personas que cada año hacen cola ante el Alcázar y reconducirlos directamente a los tornos de la comunidades religiosas, abiertos todo el año.

Entre la extensa oferta se podrán encontrar bocaditos árabes de Madre de Dios, yemas de San Leandro, pestiños y trufas de Santa Ana, bollitos de Santa Inés, mermeladas de Santa Paula, corazones de almendra de Santa Clara, bizcochos de canela de Santa Florentina, magdalenas de las Clarisas de Alcalá o cocadas y pastas de las Clarisas de Morón.

Sin embargo, la tradición no está reñida con los nuevos tiempos y también hay dulces sin azúcar, como los de Santa Clara de Estepa, Alcalá y Morón, otros sin lactosa procedentes del convento de la Purísima Concepción de Utrera, y sin gluten, con una nueva versión de las famosas yemas de San Leandro.

Este año, como novedad, las Dominicas de Madre de Dios han elaborado un dulce especial con una receta antigua con motivo del 50 aniversario de la ordenación sacerdotal del arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo.

Los voluntarios que participan en la muestra atienden por grupos los participantes en la muestra anual y al final de cada jornada envían un mensaje a las religiosas con el resultado de la venta.

Las monjas esperan "nerviosas" y rezando todo el día que el mercadillo salga bien, para que haga buen tiempo y se reciba público, según la Archidiócesis.

En Sevilla hay 35 conventos de clausura, con 523 monjas, y de ellos una veintena participa en esta muestra.

Enrique Bermúdez