EFEAlmería

Un estudio realizado por un grupo de investigadores diplomados y graduados en Nutrición Humana y Dietética de Almería ha revelado que el "consumo de bollería sufrió un aumento alarmante" durante el confinamiento a causa de la crisis sanitaria ocasionada por la COVID-19.

En una nota remitida a Efe por dicho grupo, se apunta que se ha tratado de registrar el patrón alimentario durante la cuarentena a partir de una encuesta efectuada a unas 1.500 personas, en la que un 47,1% de los participantes de la provincia almeriense declaró haber aumentado su ingesta de alimentos en general, con respecto a sus hábitos previos al aislamiento.

La investigación ha sido contestada mayoritariamente por mujeres y la mayoría de los encuestados pasaron la cuarentena en zona urbana, el nivel académico que predomina en la población de este estudio es alto (licenciatura, diplomatura) y unn dato relevante es que el 96,6 % de la muestra considera que la alimentación tiene una relación directa con la salud.

Junto al aumento de la ingesta de comida, destaca otro dato como el de picar entre horas; la mitad aumentó esta conducta relacionada con la ansiedad y las emociones al pasar más tiempo en casa y de igual forma un 62,2 % de los encuestados le dedicó más tiempo a la cocina y a las elaboraciones culinarias, destacando como técnicas de cocción más utilizadas el horno, la plancha y los estofados.

El aumento de consumo por grupos de alimentos fue significativo en productos frescos como frutas, frutos secos, verduras y hortalizas; pero los que tuvieron un mayor incremento fueron los productos de bollería con un 46.4 %.

El número de personas que participaron de forma activa en la compra de víveres disminuyó a la mitad y un dato significativo puesto que la mayoría de supermercados de la provincia suspendió temporalmente el servicio de reparto.

A estos datos hay que añadir que un 70,2 % de los almerienses pidió menos comida para llevar y a domicilio, aunque esto podría deberse a una disminución de la oferta.

La actividad física también disminuyó por la prohibición de salir a la calle, de forma que uno de cada dos almerienses realizó menos ejercicio que antes del confinamiento; a pesar de que la estación primaveral, por su temperatura y horas de luz, es la más propicia para que aumente el número de personas que practica cualquier modalidad deportiva.

Del análisis de estos datos se deduce que los hábitos de alimentación de los almerienses han empeorado significativamente a causa del confinamiento, con un aumento de las cantidades ingeridas, del deseo de picar entre horas, así como del consumo de bollería y de "snacks salados", todo ello unido a la disminución de ejercicio físico.

A pesar de todo también hay datos positivos, ya que la encuesta demuestra que la mayoría ha dedicado más tiempo a las elaboraciones culinarias y que un 30 % manifestó haber aumentado su consumo de verduras y de frutas durante este período.

El estudio ha sido realizado por Marta Tejón, María Morales, Fidel Salazar, Antonio Serrano, María Dolores Rubio, Ángela Varela, Ana María García, Isabel María Morales, Paloma Abad, Francisco García y Lucía Muñoz.