EFEGranada

Los padres de la mujer que presuntamente fue asesinada de veinte puñaladas por su exmarido en septiembre de 2018 en Maracena (Granada) han pedido este lunes que se haga justicia, y han denunciado que su hija no recibiera en su momento la ayuda que necesitaba tras haberse puesto en contacto con el 016.

En declaraciones a los periodistas a las puertas del edificio judicial de La Caleta, donde está previsto que se inicie el juicio con jurado popular contra José Manuel G.C., Eduardo Alonso y Enriqueta Mesa han solicitado que el acusado sea considerado culpable y que cumpla íntegramente la condena que pueda caerle.

"Había llamado al 061 varias veces y no sirvió de nada", ha denunciado al padre de la víctima, que junto a su mujer también ha explicado que su hija se puso en contacto con los asuntos sociales de Maracena, que pidió un psicólogo para su hijo, pero que nunca recibió "de ninguna de las maneras" la ayuda que reclamaba.

Los padres, que han insistido en que esperan que haya "justicia de verdad" y el cumplimiento íntegro de la posible condena, han relatado que el procesado "le hacía la vida imposible" a su hija, que no era la primera vez que sufría episodios de malos tratos.

La vista oral tiene previsto iniciarse este lunes una vez que se conforme el jurado popular, formado por nueve hombres y mujeres que deberán emitir tras el juicio un veredicto de culpabilidad o no culpabilidad.

La acusación particular, que ejerce el abogado Antonio Camino-Tallon Marinetto en representación de la familia de la víctima, solicita para José Manuel G.C. la pena de 25 años de prisión por asesinato, al igual que la Fiscalía.

Según el relato del Ministerio Público, los hechos tuvieron lugar el 25 de septiembre de 2018 cuando pasadas las 9.30 horas de la mañana y después de haber llevado a su hijo al colegio, el acusado coincidió en la vivienda que le había adjudicado un juzgado de Granada tras el divorcio con su exmujer y se inició entre ellos una conversación en la que él le recriminó que le devolviera 800 euros.

En el transcurso de esta conversación, al no ser del agrado del acusado las excusas que ella le estaba dando, decidió acabar con la vida de la que fue su esposa, indica la Fiscalía.

Aprovechando la circunstancia de estar ambos solos en el domicilio y, de forma súbita y repentina, cogió un cuchillo de cocina y comenzó a acuchillarla hasta acabar con su vida, sin posibilidad de defensa por parte de la víctima, que no pudo prever en ningún momento que el acusado fuera a actuar de esa manera.

En el transcurso de dicha acción, al desprenderse la hoja del cuchillo del mango de plástico, cogió otro más grande y continuó propinándole cuchilladas que acabaron con la vida de la mujer.

En total, con los dos cuchillos empleados de forma sucesiva, el acusado propinó veinte puñaladas a la víctima, localizadas en el cuello, tórax, abdomen y extremidades.