EFEMarbella (Málaga)

El norteamericano Conrad Hilton inauguraba en 1969 el emblemático Don Carlos, un hotel de cinco estrellas gran lujo, cuya característica torre de gran altura sigue rompiendo la estética del paisaje costero de pueblo mediterráneo que caracteriza esta zona residencial de Marbella.

Medio siglo después sigue siendo un referente del turismo de lujo en la Costa del Sol y, con motivo de su aniversario, recupera la esencia de la época dorada del turismo familiar ofreciendo a sus clientes veladas con espectáculos al aire libre o su club de playa con piezas icónicas dentro de su mobiliario.

Muchas historias han vivido las paredes de este hotel que está en constante remodelación desde su adquisición por el grupo Selenta, y que acaba de incorporar una zona de SPA, mantiene una extensa área de jardines, todo un edén cerca del mar, y dispone asimismo de villas exclusivas independientes.

En el despacho de su actual director, Javier Mendizábal, se amontonan los álbumes de fotos, muchas en blanco y negro, de aquellas noches de fiestas y espectáculos, de visitas que dejaban su rúbrica en el libro de honor y que se alojaban en la suite de mayores dimensiones con habitaciones anexas en la planta 14.

Un poco de todo eso, de ese glamour, de esa esencia del Don Carlos se intenta recuperar, "ofreciendo más cosas que hacer en el hotel, porque en el pasado se hacían muchos eventos, fiestas, se promovía la cultura local, y estamos intentando volver a lo mismo, pero con un toque más actual", confiesa Mendizábal.

El director asegura que el sector atraviesa un buen momento, pero reivindica una mayor promoción del destino y también de la propia esencia del lugar que hace que se diferencie del resto.

Así, advierte del "peligro" de la globalización dentro del turismo, "que la cultura se puede diluir y la perdemos, y cada destino tiene su identidad".

Por ello aboga, como ocurre en el Don Carlos, por diferenciarse de los otros seis hoteles del grupo, y que "si estás en Marbella, disfrutes de la cocina mediterránea, del flamenco, de excursiones y actividades que te permitan conocer el entorno".

Por ese motivo ha insistido en que Marbella es "un destino muy establecido, reconocido", pero "hay potencial para hacer más cosas, tenemos que ser capaces de diversificar más la oferta, no solo enfocar a sol y playa, pues hay gastronomía, cultura, deporte al aire libre, infinidad de cosas que Marbella tiene que ofrecer".

"Los que conocemos la zona lo sabemos, pero hay que saber contárselo a la gente, para que vengan todo el año, no solo en verano", concluye aludiendo al hecho de romper con la estacionalidad a fin de garantizar la estabilidad del empleo y dado el buen clima que existe todo el año.

Sin duda, las estancias del Don Carlos seguirán guardando muchas historias y recibiendo la visita de grandes personalidades como antaño, porque el tiempo ha pasado, pero a mejor.

Pilar Gómez