EFEGranada

Al más puro estilo de Los Picapiedra, Píñar (Granada) se aferra a su pasado Neandhertal y ofrece este viernes un viaje en el tiempo para cazar turistas, una jornada en la que se imponen los cánones prehistóricos, con clases para hacer fuego o fabricar flechas, para promocionar su Cueva de las Ventanas.

En taparrabos, con abalorios hechos de hueso y un "animal print" muy a la moda, así luce este viernes Píñar, un municipio que mira al pasado para garantizar su futuro y que dedica toda la jornada a recordar a sus antepasados para cazar turistas.

Una barbacoa entre amigos fue la chispita que encendió el fuego de esta tradición que, superados los dos años de parón por la pandemia, recupera las guerras de clanes y los pasacalles prehistóricos para reivindicar la belleza local, esa por la que este pueblo está habitado desde hace 30.000 años.

Esta localidad aferrada a su historia duplica cada primer viernes de agosto su población para viajar hasta un pasado Neanderthal con la "Fiesta de la Prehistoria", un recurso con el que cada año presumen de su Cueva de las Ventanas, catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC) y Monumento natural de Andalucía.

El alcalde de Píñar, Eloy García, ha explicado a EFE que parte de las actividades se han revitalizado tras la pandemia, lo que permitirá disfrutar de una auténtica batalla de clanes o de un pasacalles iluminado por antorchas ancestrales.

Vestido como marcan los cánones prehistóricos, García ha recordado que esta fiesta que pronto cumplirá dos décadas sirve para que los vecinos presuman de un patrimonio repleto de futuro.

El programa de este año enseña a crear fuego frotando palitos, a fabricar flechas y azagayas o a hacer maquillajes tribales con los que ganar al contrincante.

La milenaria Cueva de las Ventanas ha reivindicado su protagonismo con una ruta guiada y teatralizada para conocer cómo vivían sus moradores.

El menú para reponer fuerzas llega también con el sabor troglodita de la carne hecha a la brasa y suma una feria de la tapa en la que los bares y restaurantes apuestan por aderezos de hierbas, productos prehistóricos y alguna que otra trampa a modo de microondas.

Después de la comilona toca ganarse la cena y el poder con la "guerra de clanes", una especie de olimpiadas prehistóricas en las que los vecinos compiten para demostrar la destreza en el tiro con arco, habilidades de caza con flechas y otras 'ligas futboleras' de la época Neandhertal.

La tradicional fiesta terminará con un pasacalles previo a una gran barbacoa y un espectáculo piromusical antes de que comience una fiesta que se extenderá hasta altas horas de la madrugada, que para eso los trogloditas no tenían reloj.

Esta fiesta se enmarca en la semana cultural de la localidad y nació para promocionar la Cueva de las Ventanas, un monumento natural enclavado en Píñar que sirve de excusa para mirar al pasado.

La Cueva, con la mayor parte del recorrido acondicionada para garantizar su accesibilidad, recibe a una media de más de 30.000 visitantes al año y en uno de los ejes económicos de Píñar.

María Ruiz