EFESanta Cruz de Tenerife

La exposición “Fernando Higueras. Desde el origen” llega desde este viernes hasta el 25 de octubre al Tenerife Espacio de las Artes (TEA), con un recorrido de medio siglo por la obra del arquitecto español Fernando Higueras (1930–2008), un “verdadero” homenaje que la profesión “le debía”.

Así lo ha dicho este viernes en rueda de prensa la comisaria de la exposición, Lola Botia, quien colaboró con Higueras durante 34 años, y que ha seleccionado a través de “la propia mirada del artista” una muestra de alrededor de 70 proyectos, entre documentación original, fotografías, planos y vídeos, divididos en seis periodos temporales.

“Fernando Higueras. Desde el origen” comenzó en febrero del año pasado en la Fundación ICO (Madrid), de donde era originario el arquitecto, y ha pasado además por el MIAC (Lanzarote) y el CAJI (Fuerteventura).

La muestra, según Botia, quiso servir de homenaje por el décimo aniversario de su fallecimiento, pero por motivos de compromisos y fechas se pospuso para 2019, y ahora llega al TEA tras una pandemia global.

Botia ha subrayado que los ciudadanos quizá tengan ya “una mirada” de lo que pudo hacer el artista a lo largo de su vida, dado que habrán pasado en algún momento por delante de sus obras, aunque de hecho ignoraran que fueran de él, según la comisaria.

Sus proyectos para el Premio Nacional de Arquitectura, su proyecto final de carrera o el teatro infantil que proyectó en un parque público son algunas de las muestras que ocupan la primera sala de la exposición, destinada, entre otras, al periodo entre 1963 y 1969, cuando colaboró con el también arquitecto Antonio Miró (1931–2011).

Otra colaboración “importantísima”, ha destacado Botia, fue la que mantuvo con el arquitecto Félix Candela entre 1979 y 1987, quien había regresado de un exilio por México y Estados Unidos.

A lo largo de las cuatro salas que ocupan sus obras aparecen asimismo el famoso Centro de restauraciones (1965), un edifico polémico en su época, actual sede del Instituto de Patrimonio Histórico Español y situado en la Ciudad Universitaria madrileña, catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC), uno de los tres con que cuenta la obra de Higueras.

La Casa Lucio Muñoz (1962–1963) en Torrelodones (Madrid) obtuvo la Primera Medalla de Arquitectura en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1966. Las piedras que lo cimentan formaban parte de unos corrales y se adaptaron a la vegetación circundante, como líquenes y musgos, porque a Higueras no le gustaba diseñar jardines “al uso”, sino aquellos que permitieran libertad a la naturaleza, según Botia.

Higueras diseñó viviendas lujosas y hoteles, como los hoteles Gran Lujo Dromedario (1971) o el Hotel Las Salinas (1973–1977), ambos en Lanzarote y recogidos en la muestra, pero también viviendas sociales, urbanizaciones y hospitales, entre otras estructuras.

De la década de los setenta también se refleja la Casa El Batatal para Arturo Fierro (1970–1971), situada en Marbella (Málaga), y de los sesenta el Edificio Polivalente en Montecarlo (Mónaco) que le granjeó reconocimiento mundial.

De 1963 se muestran los diseños del plan parcial de urbanización de Playa Blanca (Lanzarote), de la unidad vecinal de absorción en Hortaleza (Madrid) o del Pabellón de España en Nueva York, proyecto para el Concurso de la Feria Internacional de Nueva York, junto a Antonio Miró.

Todavía en su etapa de estudiante, Higueras pintó unas acuarelas personales, “muy reconocibles, completamente higuerianas”, según la comisaria, que no se olvidan una vez vistas.

El director artístico del TEA, Gilberto González, ha defendido la presencia de Higueras en la isla por su “enorme vinculación” con Canarias y por su obra de “enorme contemporaneidad”, que devolvió entonces a la arquitectura su capacidad para entender el sitio y para tener en cuenta al individuo.

Higueras concibió así la arquitectura, lejos de la actual concepción de solución de ingeniería “enormemente regulada por normas”, según González, y por ello es un personaje “central” para quienes hoy practican la arquitectura.

“El cuerpo humano solo tiene aristas en las uñas y en los dientes, el resto de sus formas son orgánicas”, ha citado González del propio arquitecto, para rematar con que esa forma de pensar la arquitectura se ha perdido “muchas veces” en la arquitectura actual.

La consejera de Cultura del Cabildo de Tenerife, Concepción Rivero, ha calificado a Higueras de “artista integral”, una condición “complicada” de alcanzar en el mundo del arte, cuyas obras son “singulares y llamativas”, con un punto de “excentricidad” que las hace más geniales.

Unas obras, por lo demás, características de la corriente del brutalismo, y que ahora el TEA recoge con entrada libre de martes a domingo, de 12 a 20 horas. EFE

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