EFEGema González Santa Cruz de Tenerife

La crisis financiera de 2008 dejó al sector cultural español al borde del abismo. Tras cinco años de profunda recesión, los informes empezaron a corroborar la lenta recuperación de un sector aún precarizado; por eso, actores, directores y artistas en general, temen ahora que la crisis desatada por el coronavirus les vuelva a golpear con extrema dureza.

"En situaciones de crisis, la cultura siempre es uno de los sectores más perjudicados. Es increíble la poca importancia que se le da, porque es un sector que engloba muchísimo trabajo”, asegura el cantante de ópera Mario Méndez, en una entrevista con Efe.

Hace apenas doce días, este tenor, nacido en Las Palmas de Gran Canaria, presentaba en la Ópera de Tenerife el estreno de un nuevo montaje "Lucrezia Borgia" junto al resto de sus compañeros. Hoy, todos sus conciertos hasta mayo han sido cancelados, y el melodrama italiano, de ver la luz, no lo haría hasta la temporada 2022-2023.

"Después un mes de ensayos, y de muchos meses de estudio y preparación por nuestra cuenta, que ese trabajo no llegue a materializarse es durísimo", reconoce Méndez.

El cantante incide, además, en que los artistas se enfrentan a una situación "muy complicada”, pues, a nivel laboral, están "totalmente desamparados" y "llenos de incertidumbre".

"Se están cancelando temporadas completas en los teatros, y se está suspendiendo de empleo y sueldo a todos trabajadores. El impacto económico va a ser brutal", remarca.

La Asociación de la Industria Musical Canaria (Aimca) ya ha advertido de que 26.000 puestos de trabajo de la cultura podrían verse afectados como consecuencia de la crisis del Covid-19.

Por este motivo, el cantante grancanario considera absolutamente fundamental que el Gobierno español tome ejemplo de Alemania e incluya al sector cultural como bien de primera necesidad.

Méndez asegura que sus compañeros de profesión están "acojonados", pues muchos ya tienen cancelaciones hasta mayo y junio. "Actualmente pago un alquiler de 900 euros por un piso de 47 metros cuadrados en Madrid. ¿Cómo afronta esos gastos un actor o un cantante si no trabaja?", cuestiona, preocupado.

El tenor canario critica además la hipocresía que observa en las instituciones e, incluso, en la propia sociedad, pues parece que "solo valoran la cultura en momentos de crisis".

Desde hace nueve días, cientos de cantantes y músicos tratan de amenizan la cuarentena desde sus balcones, "y me parece muy bien, porque la cultura y el arte motivan y dan esperanza a la gente", reconoce Méndez, "pero después de la crisis, la cultura debe tener esa misma importancia y no un IVA del 21 por ciento", remata.

Para Méndez, ya es hora de que el Ejecutivo central cumpla con una de las demandas históricas del sector, su regularización. "Nosotros desempeñamos una profesión, estudiamos una carrera y hacemos másteres. La única diferencia es que no tenemos ni ayudas ni becas", denuncia.

Entre 2013 y 2017, el tenor canario cursó el Grado Superior de Música de Madrid en la especialidad de interpretación; y un año después, finalizó un Máster en Interpretación Operística en Valencia.

Lleva más de siete años subido a los escenarios y, aunque su carrera no ha hecho nada más que empezar (nació en 1993), ya ha participado en varios proyectos de renombre, como "Pinocho" de Pierangelo Valtinoni, "La Flauta Mágica" de Mozart, "La Marchenera" de Federico Moreno Torroba, y "La cantada vida y muerte del general Malbrú" de Jacinto Valledor.

A pesar de su bagaje profesional, Méndez echa en falta una mayor implicación de los teatros canarios con los jóvenes artistas del archipiélago. "¿Por qué los teatros no ponen en marcha iniciativas como Ópera de Tenerife, que tiene Opera Studio, un programa para jóvenes?", pregunta.

De acuerdo con el tenor, el Festival de Música de Canarias, el Teatro Pérez Galdós y la Fundación Alfredo Kraus son algunas de las muchas entidades que "perfectamente" podrían desarrollar programas para jóvenes talentos. "El Teatro Real y el Teatro de la Zarzuela los tienen", agrega.

"Necesitamos crear un sector eficaz y que las personas que estén a cargo de la gestión cultural amen la cultura, porque esta es una profesión de vocación”, sentencia.

En este sentido, Méndez se muestra infinitamente "agradecido" a Ópera de Tenerife, pues a pesar de que "Lucrezia Borgia" tuvo que ser cancelada cuatro días antes de su estreno, la compañía decidió pagar a todo el elenco los cachés, las funciones y los pasajes de regreso a sus casas.

"Siempre nos han cuidado mucho, como si fuéramos familia, pero aquel día nos dieron una lección de generosidad", apunta.

Mientras tanto, el devenir del sector cultural continuará rodeado de incertidumbre. La única certeza es que el Gobierno ampliará el estado de alarma 15 días más..

¿Se animará también Mario Méndez a cantar desde su balcón? Reconoce que sí, que un día, aún no sabe cuál, subirá a la azotea de su edificio en Madrid y cantará junto a sus padres "Sombra del Nublo", el himno de Gran Canaria. EFE

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