EFELaura Herrera Las Palmas de Gran Canaria

Treinta personas han disfrutado este viernes en Las Palmas de Gran Canaria del primer concierto que se celebra en un teatro en España desde hace dos meses y medio, cuando la imperiosa necesidad de frenar la epidemia de covid-19 llevó a proscribir prácticamente todo espectáculo público.

El Guiniguada, un teatro dependiente del Gobierno de Canarias, ha elegido para esta ocasión "Islazz", el nuevo trabajo del guitarrista Yul Ballesteros y de la selección de instrumentistas canarios de los que se ha rodeado para rendir homenaje cada una de las ocho islas del archipiélago la víspera de su día grande, el 30 de mayo.

Los espectadores que han disfrutado este viernes del concierto fueron los más rápidos en adquirir las treinta entradas que se pusieron a la venta y que se agotaron en muy poco tiempo.

Juani y José Luis han explicado a Efe que la oportunidad que han tenido este viernes de volver a disfrutar de la cultura en vivo y en directo es "emocionante", porque como consumidores habituales han seguido ligados a ella durante el confinamiento, de manera virtual.

"No nos esperábamos esto", han dicho refiriéndose a la gran afluencia de medios de comunicación que esperaban frente al teatro de la capital grancanaria la llegada de las treinta personas que han reanudado la programación en directo.

Para esta pareja, resulta importante "apostar por la cultura y por Canarias" y por eso se han decidido a asistir a este concierto que ya estaba programado para esta fecha desde antes de que comenzara el confinamiento el pasado 14 de marzo.

Ante la expectación en las afueras del teatro, muchos transeúntes se paraban a preguntar a los periodistas qué estaba ocurriendo en el interior y, al conocer el motivo, sus rostros mostraban la alegría del regreso a la normalidad y algunos lamentaban que ya no quedasen entradas.

Para llevar a cabo esta primera función tras más de dos meses sin actividad, el público ha tenido que hacer uso de mascarillas y gel desinfectante, además de que el teatro ha señalizado con forros de color rojo las butacas a ocupar, para garantizar el mantenimiento de la distancia de seguridad en todo momento.

Los acomodadores del Guiniguada han acompañado a cada uno de los asistentes hasta sus asientos tras pasar éstos por una zona de desinfección del calzado, se ha habilitado un circuito de entrada y salida en el patio de butacas y, tras la función, el público ha abandonado la sala de forma ordenada, poco a poco.

"Estamos emocionadas de volver a vivir las experiencias que teníamos antes", han explicado Sari y Carmen a los medios de comunicación tras asegurar que también se sienten "muy afortunadas" de poder volver a disfrutar de música en directo.

A su juicio, las medidas de seguridad y los protocolos que se han puesto en marcha en el espacio teatral para esta reapertura están "bien establecidos" y, por lo tanto, han confiado en su efectividad, tal y como lo ha hecho también el resto de espectadores.

Mientras tanto, los artistas se adaptan a las medidas a seguir sobre el escenario, en el que se han dispuesto también un circuito de entrada y salida y se han instalado unas mamparas de metacrilato para los instrumentistas de viento.

La distancia entre el público y la banda durante el concierto de este viernes en la capital grancanaria ha sido de cuatro metros, mientras que, entre ellos, los músicos han mantenido una separación de dos metros.

El concierto "Islazz" de Yul Ballesteros, un homenaje a Canarias, ha sido el pistoletazo de salida a una programación cultural que vuelve a estar en marcha en el espacio escénico.

El Teatro Guiniguada ya ha anunciado que, aunque sólo han sido treinta personas las que han tenido la oportunidad este viernes 29 de mayo de volver a disfrutar de la cultura en vivo, el aforo se irá ampliando de forma progresiva hasta alcanzar las 90 personas, atendiendo a las medidas establecidas por las autoridades en cada momento. EFE

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Laura