Los "soles de Tejate", unas estructuras de piedra visibles desde la altura en el municipio de La Oliva son dos geoglifos que representan al Sol y a la Luna y están situados en una zona, el malpaís de la Arena, que era una gran área sacralizada por los antiguos índigenas de Fuerteventura.

Esta es una de las novedosas conclusiones de la investigación "Los soles de Tejate (La Oliva, Fuerteventura)", presentada como ponencia por José Juan Jiménez y María Antonia Perera en las XVIII Jornadas de Estudios sobre Fuerteventura y Lanzarote, explica el primero en una entrevista a EFE.

Ambos investigadores señalan que el malpaís de la Arena es una gran área arqueoastronómica sacralizada donde los indígenas edificaron geoglifos monumentales exclusivos de Fuerteventura.

Según José Juan Jiménez, conservador del Museo Arqueológico de Tenerife, estos geoglifos son estructuras arquitectónicas construidas para que fueran visibles desde lo alto, con piedras de color claro que resaltan sobre el terreno volcánico del malpaís de la Arena cerca de Tejate y Tisajoyre.

En esta zona existen cuevas retocadas, edificaciones de habitación, culto y de uso funerario que ocupan cientos de hectáreas con relevancia ambiental, estética, geológica, geomorfológica, paisajística y de aprovechamiento ganadero tradicional, añade el arqueólogo.

En este paraje destacan la Cueva de la Aldeíta, la Cueva de los Ídolos, la Cueva de los Pascuales, la Cueva de los Corredores y otras oquedades acondicionadas en la propia montaña o volcán de la Arena, precisa.

Los materiales constructivos de los geoglifos son piedras eruptivas sin labrar colocadas unas sobre otras en muros de ancho variable cuyo interior se rellenó con otras piedras de menor tamaño.

"Como estas coladas de lava impiden las cimentaciones, los muros arrancan en hileras paralelas encajadas con un relleno intermedio de piedras pequeñas sin ripios", aclara el arqueólogo.

José Juan Jiménez menciona que en Tejate existen dos grandes estructuras circuliformes con un diámetro interior de 35/36 metros, emplazadas respectivamente a naciente y poniente, con ejes radiales externos con una longitud situada entre 7 y 20 metros cuyos extremos están ocasionalmente unidos por muros y que alcanzan un diámetro máximo total de 76 y 78 metros cada una.

En los alrededores hay construcciones elipsoidales, circulares, montículos pétreos y muretes de menor envergadura descubiertos en conjunto por Margarita Cejudo y María Antonia Perera.

En esta investigación Jiménez y Perera, ambos doctores por la Universidad de La Laguna, han confirmado que los denominados "soles de Tejate" siguen una alineación y orientación principal este-oeste que coincide con el tránsito solar de los equinoccios astronómicos.

Pero también han percibido otros puntos donde habitualmente se producen ortos, ocasos solares y paradas mayores de la luna, como informaron en su momento los astrofísicos y arqueoastrónomos Juan Antonio Belmonte y César Esteban.

Además, el recinto elipsoidal anexo al geoglifo solar de poniente presenta un eje direccional sureste-noroeste cuyos extremos están orientados hacia la posición donde acontece la salida del sol que anuncia la llegada del solsticio de invierno sobre la Montaña de Caima y hacia el ocaso lunar de la Parada Mayor norte que sucede sobre la Montaña de la Mareta, como señalan ambos arqueólogos en su investigación.

En consecuencia, según José Juan Jiménez, desde los geoglifos de Tejate se registraban fenómenos astronómicos y arqueotopográficos visibles en el malpaís de la Arena, un área muy importante para los majos o massies de Fuerteventura en la que construyeron dos grandes geoglifos monumentales que representan el Sol y la Luna, protagonistas estelares en este lugar que cuenta no sólo con estos dos emblemas arqueológicos únicos, sino con una gran relevancia geológica, geomorfológica, ecológica, estética, paisajística y patrimonial exclusiva de Fuerteventura. EFE