EFELaura Bautista Las Palmas de Gran Canaria

Los Carnavales de Las Palmas de Gran Canaria se viven en este año de pandemia en el corazón, también en el caso de los dos rostros que lo representan, su reina, Minerva Hernández, y su drag queen, Sethlas, que aceptan que no quedaba otro remedio que abrir este paréntesis pero coinciden en un mismo mensaje: "Suspendidos sí, pero vivos como nunca".

Subidos en el escenario de un parque Santa Catalina repleto de gente, ambos escucharon hace doce meses sus nombres y el himno del Carnaval sonando para ellos, un momento que atesoran en su memoria como "mágico e inolvidable", confiesa Borja Casillas, el alter ego de Drag Sethlas. "Es un recuerdo al que regresar en cada día malo para alegrar el corazón", asegura Minerva Hernández.

La reina y la reinona de 2020 han compartido con Efe sus sentimientos sobre este carnaval atípico, en dos entrevistas que se han hecho por separado debido a los compromisos personales de cada uno, pero que arrojan en ambos casos reflexiones de optimismo sobre el futuro de las fiestas, sin ir más lejos en su próxima edición.

"Quizás no sean como las conocemos, al menos en 2022, pero volverán, claro que sí", confía la reina. "Aunque las cosas estén mejor, seguramente debamos ir con pies de plomo. Aun así tengo fe en que será un carnaval diferente pero que se hará", desea Sethlas.

Ambos coinciden en que la decisión de suspender el carnaval ha sido "la mejor y la única", como dice Hernández. "No solo era lo más prudente, sino que además organizar un carnaval de prisa y corriendo no es lo que se lo merece la fiesta", señala Casillas, "más vale frenar, mantener vivo el espíritu y esperar con ganas un año 2022".

Borja está tan seguro de lo que dice, que ya tiene "todo pensado, en boceto y con el equipo preparado y la música elegida" para su espectáculo de fin de reinado. "La idea se mantendrá, seguro, llena de sorpresas y en la línea de Sethlas", que ha enamorado al público hasta llevarle dos veces al título de Drag Queen.

"Sí, quiero entregar la corona, aunque sea una sensación agridulce por no haber podido vivir el reinado al 100 %", confiesa Minerva. En cambio, Sethlas reconoce que no tiene "ninguna prisa" y tira de refranero popular: "Vísteme despacio, que tengo prisa".

O lo que es lo mismo, que el siguiente Carnaval llegará para que le suceda otra Drag Queen cuando sea posible.

Ellos han podido ponerse la corona y las plataformas este año, aunque no tanto como quisieran. "Cuando me puse las plataformas después de tanto tiempo pensé que me habría olvidado, pero no, eso no se olvida", relata Sethlas. En el caso de Hernández, la corona la ha lucido "para entrevistas y algunos actos" y, estos días, cuando la ha visto de nuevo, le "parecía más brillante que nunca".

Los actos de promoción previstos en el título no han podido celebrarse en su totalidad, aunque algunos de ellos se han hecho de forma adaptada. No ha sido como esperaban, si bien el contacto con la comunidad de carnaval, su respectivos diseñadores y patrocinadores se ha mantenido vivo a través de las pantallas.

"Los actos de promoción deben continuar aunque sea de otra forma, el carnaval de Las Palmas de Gran Canaria se merece ser reconocido y tenemos la responsabilidad de trabajar en ello", para que sea Fiesta de Interés Turístico Internacional algún día, valora Minerva.

Sin embargo, además de ser guardianes del cetro, Sethlas y Minerva Hernández echan de menos el carnaval, "el de la calle, el de la fiesta y el mogollón", en palabras de Borja Casillas. "Un año sin carnaval se lleva fatal, para qué mentir", la reinona más aclamada y polémica de los últimos años.

Aunque ellos saben lo que es vivir un carnaval desde el escenario, no lo cambian por las calles llenas, la música, el baile y el disfraz. "Eso ha faltado y se echa de menos", dice Minerva, que anhela "el evento social de pegar lentejuelas, la fiesta y los amigos, las telas y las pelucas".

Y es que ella cada año solía cambiar el árbol de Navidad por la mercería y la aguja para confeccionar sus trajes.

Si cierran los ojos, el carnaval precovid viene a su mente en forma de recuerdos imborrables. "Me trasladaría a la gala de preselección drag, sin duda y ahora mismo", afirma Sethlas, mientras Minerva desea viajar al "día previo a la gala, en el 'backstage' con la ilusión desbordada”.

Ha sido un reinado atípico, coinciden, pero del que se quedan con lo positivo. "Tenemos una responsabilidad, la de mantener viva la llama del carnaval, una concepción diferente del título pero que ha marcado un punto en la historia", apunta Minerva.

"De todo esto hemos aprendido, espero", añade. Y, por eso, ambos confían en regresar al escenario del parque Santa Catalina, a pesar de ello suponga necesariamente decir adiós a su trono.

Los dos quieren hacerlo en una fiesta de altura, sobre tacones o plataformas, pero siempre arropados por el calor de la gente, que eso "es lo que realmente es el carnaval", afirman. EFE

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