EFEPilar Salas Haría (Lanzarote)

Las erupciones volcánicas causan destrucción y sufrimiento, pero años después de modificar los paisajes ofrecen múltiples oportunidades en el terreno turístico y en el gastronómico, como han demostrado este miércoles en la sesión inaugural de Worldcanic cocineros que se aprovechan de esa gran fertilidad para crear platos distintivos.

Lanzarote acoge este I Congreso Internacional de Cocinas y Ecosistemas Volcánicos, cuya primera sesión se ha celebrado en los Jameos del Agua, una formación provocada por la erupción del volcán de la Corona que César Manrique transformó en "uno de los principales atractivos de la isla", ha recordado el consejero de Cultura del Cabildo, Alberto Aguiar, quien ha señalado que este encuentro debe ser "útil" a La Palma.

Con ejemplos como el de Viviana Varese, a quien estar confinada en un pequeño piso en Milán -donde tiene Viva, con una estrella Michelin- le llevó a buscar un mayor contacto con la naturaleza e inauguró Villadorata Country Restaurant en Noto (Sicilia), un pequeño hotel con restaurante y huerto muy próximo al Etna.

"Casi tres cuartas partes de todos los cultivos de Sicilia se hacen cerca del Etna porque es una tierra muy fértil", que ha dado a la isla 52 productos protegidos por Slow Food por su unicidad, "la mayor cantidad del mundo", ha destacado la cocinera.

La manzana antigua del Etna, 20 tipos de granos diferentes, almendra de Noto, miel de abeja negra, frijol Badda, cítricos, olivos o viñedos, pero también ahora nopales, mangos, papayas y plátanos, ha enumerado quien con esta "enorme biodiversidad" hace una cocina "sostenible y de bajo impacto ambiental", con platos que prepara únicamente en hornos y barbacoas.

Como la patata asada con calamar a la parrilla que adereza con limón en diferentes texturas, ensalada de nopales, 20 tipos de tomates de la zona, cebolla fresca, aceite de albahaca y jugo de limón y naranja; gambón cocinado en cenizas o pimientos asados con queso de cabra fermentado en hojas de higo que también envuelven una caballa a la brasa.

El cántabro Chele González lleva once años afincado en Filipinas, archipiélago azotado por volcanes y tifones. Cuando su trabajo en Gallery by Chele (Manila) se lo permite, viaja por las islas en busca de productos endémicos que se están perdiendo, muchos de ellos de suelo volcánico.

González ha sufrido los efectos negativos de las erupciones, pero también disfruta de la parte positiva: "En estas zonas está nuestra huerta, porque se cultivan las mejores frutas y verduras que llegan a Manila", ha reconocido.

El volcán más alto de su país de adopción y uno de los más activos del mundo es el Mayón, en la isla de Luzón, donde la comunidad bicolana que vive a sus faldas es tan resistente como el taro, una planta de hojas, tallos y raíz comestibles (aunque ésta debe ser cocinada para eliminar su toxicidad), que junto con la leche de coco es parte fundamental de su dieta.

De ellos aprendió una receta que sirve en Gallery by Chele y en este Worldcanic ha adaptado fusionando hojas de berza cántabras que envuelven carabineros de Lanzarote aderezados con sabores asiáticos con lemongrass, jengibre, ajo, chile y gambas secas y fritas.

Del taro también ha hablado el cocinero hawaiano Liko Hoe, de Waiahole Poi Factory (Honolulu, Estados Unidos), ya que su raíz -un tubérculo que ha machacado sentado en el suelo del escenario con una maza de piedra basáltica- constituye el 'poi', una masa que es "parte integral del medioambiente y de la historia de los indígenas hawaianos, tanto física como espiritualmente".

Hoe, el cocinero más reconocido de Hawai, ha defendido que el ser humano "tiene que aprender a alimentarse en entornos diversos", incluido los volcánicos, como hicieron sus antepasados, ingeniando elaboraciones que, como el 'poi', les permitía además nutrirse durante sus travesías por su larga durabilidad.

Las piedras volcánicas también son parte indispensable en los métodos tradicionales de la cocina hawaiana, calentadas en grandes hogueras cónicas, sobre las que se cocinan durante horas pescados, carnes y tubérculos envueltas en hojas de plátano, confiriéndoles un sabor distintivo.

Del lado científico también ha habido mensajes positivos. El director de Geociencias Barcelona del CSIC, Joan Martí, ha reclamado más dinero para la investigación de los volcanes, sin los que "no habría atmósfera ni habría vida". "Cerca de ellos siempre se asientan poblaciones, será por algo", ha avisado.

Para Martí, lo importante es "escucharlos" porque "se puede convivir con volcanes si se les escucha".

En la necesidad de investigar, difundir información e instruir a las poblaciones que viven en estas áreas ha incidido Gino González, presidente de Volcanes sin Fronteras, con sede en Costa Rica, uno de los países con más volcanes activos (más de 200), con los que han aprendido a convivir.

"Son lugares de ecosistemas únicos que además atraen turismo: de los más de dos millones de turistas anuales que recibe Costa Rica, un 60 % es por el vulcanismo", ha asegurado quien también ha destacado que son fuentes energéticas cien por cien renovables. EFE

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