EFEPuerto del Rosario (Fuerteventura)

Un ánfora romana y una pinta de piedra para hacer queso, que podría ser de etapa aborigen, se han incorporado al catálogo de piezas del Museo Arqueológico de Fuerteventura después de que sus descubridores hayan decidido donarlas al Cabildo majorero.

El consejero de Patrimonio Histórico del Cabildo de Fuerteventura, Andrés Briansó, junto al director del Museo Arqueológico, Luis Mata, han dado a conocer las dos piezas que formarán parte del museo, inaugurado el pasado diciembre con varias exposiciones sobre la cultura de los mahos, nombre que recibían los antiguos pobladores de Fuerteventura.

“Le Canarien”, la crónica de la conquista de Canarias, citaba a principios del siglo XV para el caso de Fuerteventura cómo sus pobladores “están muy provistos de quesos, de excelente calidad, los mejores que se conocen en las regiones de derredor, hechos solamente con leche de cabra, más numerosas aquí que en ninguna de las otras islas…”

Los arqueólogos no parecen dudar de que el queso formaba parte de la dieta de los mahos, una teoría que han conseguido reforzar en los últimos tiempos con el hallazgo de pintas, nombre con el que se refieren en Lanzarote y Fuerteventura a las queseras, en yacimientos arqueológicos de la isla.

El director del museo, Luis Mata, ha reconocido que, hasta ahora y a pesar de saber que el queso formaba parte de la alimentación de los aborígenes, “no nos habíamos planteado cómo se hacía el queso”.

Sin embargo, en los últimos tiempos el fondo del Museo Arqueológico ha ido creciendo con donaciones de particulares que, a lo largo de los años, han ido encontrando este tipo de estructuras de piedra asociadas a yacimientos arqueológicos.

Mata ha puesto como ejemplo una pinta de piedra, que formaba parte de la colección del antiguo museo de Betancuria, en la que en su informe se dice que procede del Corral de Guise, ubicado en Los Castillejos, una zona recogida en la carta arqueológica.

Otra de las pintas fue donada al Cabildo majorero después de que se la encontraran en una cueva “formando pared” en la zona de Tisajoyre, también reconocida como lugar arqueológico.

La pinta que hoy ha sido presentada a los medios de comunicación fue encontrada por Marcos Gutiérrez hace unos 25 años, cuando realizaba reformas en su restaurante Casa Marcos, en el pueblo de Villaverde, ha recordado este lunes el donante.

Gutiérrez ha reconocido que, en un primer momento, “no supo del valor ni la antigüedad” de la piedra, pero decidió guardarla hasta que, hace un tiempo, se pusieron en contacto con él desde el Cabildo.

Marcos no dudó en donarla porque, tal y como ha manifestado, “no soy su propietario, es un bien de todos los majoreros y debe estar en un museo para que lo puedan disfrutar todos”.

Luis Mata se ha mostrado convencido que en el futuro irán apareciendo más pintas de piedra incrustadas en las paredes de yacimientos arqueológicos de la isla.

La segunda de las piezas presentada hoy ha sido catalogada como un ánfora romana. Aún queda mucho por conocer sobre esta pieza, que estuvo en una casa desde hace, al menos, 40 años.

Luis Mata ha explicado cómo una mujer se puso en contacto con el Cabildo para informarles que en su vivienda existía esta pieza que, en su día, llegó a manos de su marido por parte de alguien que decía que procedía de un pecio que había en la bahía de Gando, en Gran Canaria.

Tras morir el dueño, su familia ha decidido donarla al Cabildo para que sea expuesta en alguna de las vitrinas del museo.

El director del Museo Arqueológico ha insistido en que el hallazgo de este tipo de piezas corrobora la teoría de que “Roma estuvo en Canarias” y ha matizado que “esta vasija es un testigo mudo que nos está diciendo que grandes imperios navegaban por las islas”.

En 2012 aparecieron restos de ánforas romanas en el islote de Lobos donde, tras varias campañas arqueológicas, han identificado restos de un taller romano de púrpura, utilizado entre el siglo I a. C. y el siglo I d.C.

Por su parte, el consejero de Patrimonio Histórico, Andrés Briansó, ha insistido en la necesidad de colaboración de los ciudadanos ante cualquier hallazgo o indicio avisando al Seprona o a la Unidad de Patrimonio Histórico, pues “de esta manera se podrá seguir con el estudio sobre la vida de los mahos”. EFE

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