EFENatalia Arriaga Tokio

El tópico que asegura que hay medallas de plata que valen como las de oro se cumplió hoy, en sentido estricto, con el gimnasta dominicano y afincado desde niño en Lanzarote Ray Zapata, que terminó en segundo lugar la final de suelo de los Juegos Olímpicos de Tokio exactamente con los mismos puntos, hasta la milésima, que el ganador, el israelí Artem Dolgopyat.

Ambos merecieron de los jueces una calificación de 14,933, pero siguiendo las reglas del desempate que rigen en la gimnasia Dolgopyat quedó por encima gracias al mayor grado de dificultad de su ejercicio, 6,600 por 6,500 del español.

Las medallas fueron un juego de sumas y restas: los dos gimnastas obtuvieron 8,433 en ejecución, pero al israelí le quitaron una décima por sacar un pie del tapiz. El resultado final fue idéntico para los dos.

El bronce fue para el chino Xiao Ruoteng con 14,766 puntos. Un gimnasta exquisito, campeón del mundo en 2017 y subcampeón en 2018, que hoy no alcanzó la excelencia de Dolgopyat y Zapata.

La de Zapata es la sexta medalla que logra la delegación española que compite en Tokio, tras un oro en tiro, dos platas en taekwondo y piragüismo y dos bronces en bicicleta de montaña y tenis.

Abrió el concurso de suelo el campeón mundial absoluto, el ruso Nikita Nagornyy, que en la primera diagonal que se veía en la final, al aterrizar un salto triple, se salió con los dos pies del límite. Con eso quedaba descartado para el oro. Obtuvo un 13,066, dos puntos menos que en la ronda de clasificación y acabaría séptimo.

Llegó la hora de Zapata. En la primera serie exhibió toda la confianza que lleva meses atesorando en sus entrenamientos en el CAR de Madrid. Excepto un paso atrás en la segunda diagonal, clavó todo. Saltó alto, enlazó sin titubeos y dejó una impresión excelente que le valió esos 14,933: 6,500 de dificultad + 8,433 de ejecución.

Había anunciado la introducción en el ejercicio de su nuevo salto Zapata II, pero finalmente no lo hizo y prefirió asegurar con un ápice menos de riesgo.

Desde la grada, el resto del equipo español le animó con gritos de '¡vamos, Ray!, ¡muy bien, Ray!'. El gimnasta salió exultante y mostró a las cámaras un babero con el nombre de su hija Olimpia, que ayer cumplió dos meses.

Su entrenador, Benjamín Bango, le recibió con un abrazo y los ojos aguados.

Tras el paso por el tapiz del estadounidense Yul Moldauer (13,533), Dolgopyat, el mejor en la ronda clasificatoria y vigente subcampeón mundial absoluto, presentó su ejercicio de alta dificultad, lo que luego resultaría decisivo. Ni siquiera su salida del cuadrilátero le apartó de la primera plaza.

Para Zapata y Dolgopyat el resto fue esperar. El mayor peligro venía de Xiao, que se quedó en 14,766.

El surcoreano Ryu Sunghyun, campeón mundial júnior de suelo en 2019 y que a sus 18 años ya tutea a los mejores, firmó la quinta plaza con 14,233. El podio estaba decidido.

Zapata, de 28 años, participa en sus segundos Juegos Olímpicos. En los de Río, a los que llegó como bronce mundial en suelo, no pasó a la final.

Con su plata, el gimnasta nacido en República Dominicana (aunque residente en España desde niño) emula a su mentor Gervasio Deferr, que fue sucampeón también en suelo en Pekín 2008 después de ganar en salto el oro en Sídney 2000 y Atenas 2004. EFE

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