EFELas Palmas de Gran Canaria

Espectáculo y política van de la mano más a menudo de lo que se piensa, según el director de teatro Andrés Lima, que apunta como prueba de ello a grandes películas de Hollywood, "desde Supermán hasta el cine de guerra", que asegura que hacen propaganda de ideales neoliberalistas, incluso "aunque parezca que no".

Desde ese planteamiento, Lima, uno de los impulsores de la compañía Animalario, ha defendido la legitimidad de la apuesta por llevar a escena la política en su montaje "Shock", que aborda abiertamente hechos históricos como el golpe de estado de Pinochet en Chile o la guerra de Irak, al presentar este jueves las dos funciones programadas este fin de semana en el Teatro Cuyás de Las Palmas de Gran Canaria.

Con un reparto encabezado por conocidos actores como Willy Toledo o Alba Flores, cada representación de "Shock" volverá a invitar a los espectadores a viajar por unos instantes al Palacio de la Moneda para revivir el derribo por la fuerza del presidente Salvador Allende o a la Casa Blanca para ver desvelados manejos inconfesables de históricos mandatarios de Estados Unidos.

Todo ello con el propósito de hacer un "teatro-documento" que, poniendo en boca de sus intérpretes diálogos verídicos que fueron celosamente guardados en secreto durante décadas y han salido a la luz con el tiempo, mediante declaraciones de testigos o expedientes confidenciales de agencias de información desclasificados con el paso de los años, enfrente al público -ha dicho- a verdades a menudo sabidas pero casi siempre voluntariamente ignoradas.

Verdades como el hecho de que "el neoliberalismo utiliza la violencia para sus negocios" pero amparándose en supuestas causas humanitarias, algo que por ejemplo sucedió, según ha sostenido, en una guerra de Irak que en realidad buscaba "repartirse el botín del petróleo" de aquel país, aunque se justificara acusando a su gobierno de terrorismo y abusos.

Poner de relieve cómo numerosos episodios de la historia contemporánea, desde la llegada por la fuerza al poder de Augusto Pinochet a la "revolución conservadora capitaneada por Margaret Thatcher y Ronald Reagan" y más allá, prueban que en la sociedad actual "la apisonadora del capital y del liberalismo, en definitiva, el dinero y el poder, se han impuesto", es -ha señalado- el fin de su propuesta.

Todo ello partiendo de la convicción de que el teatro no ha de ser solo un arte que busque entretener sino también remover conciencias, sin renunciar siquiera a inmiscuirse en la política, ha insistido.

No obstante, ha aclarado que todo ello se aborda en "Shock" pero "no hablando de hacer propaganda política de un partido o de una ideología, sino de denunciar la violación de los Derechos Humanos" que, legitimada con engañosos discursos de salvaguarda de nobles valores, han llegado a promover diferentes gobernantes o poderes económicos.

Eso sí, buscando, en última instancia, mover al espectador a la reflexión, en este caso sobre "el grado de implicación y de responsabilidad que tenemos cada uno de nosotros a la hora de perpetuar el sistema" que ha amparado y ampara todavía muchas de esas acciones, ha matizado.

Porque, a su entender, lo peor es que sus impulsores han sido dirigentes que, aunque tratando de ocultar tras buenas palabras sus fechorías, en verdad eran "monstruos, pero monstruos votados por todos".

Andrés Lima ha querido precisar, de cualquier forma, que los mensajes que lanza "Shock" se enmarcan en un montaje que no renuncia en absoluto a mantener la esencia de la teatralidad y, por ello, ha sido construido con el propósito de que verlo constituya para el público "una experiencia" que le haga sentirse llevado por momentos a hechos y lugares remotos en el espacio y el tiempo.

Y también cuidando de preservar su carácter de espectáculo, jugando con el trabajo de los actores, el apoyo de pantallas, proyecciones y otros elementos técnicos que recreen mejor los escenarios de su trama y con un formato "casi de revista o de cabaré", donde se mantiene un ritmo dinámico alternando monólogos, cuadros dramáticos y -ha subrayado- "hasta momentos de comedia disparatada". EFE

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