Ejemplares del lagarto gigante de Tenerife del género Gallotia, ya extinto en dicha isla, pudieron haber llegado a El Hierro transportados por balsas vegetales flotantes en el mar tras un megadeslizamiento de tierra, según una investigación de científicos de la Universidad de La Laguna (ULL).

La investigación la han realizado Sergio Palacios, Penélope Cruzado, Ramón Casillas y Carolina Castillo, de las áreas de Paleontología y de Petrología y Geoquímica del Departamento de Biología Animal, Edafología y Geología de la ULL, y ha sido publicada en la revista internacional "Quaternary Science Review".

El trabajo analiza restos de lagarto gigante del género Gallotia que fueron encontrados en cuatro tubos volcánicos de la isla de El Hierro, a pesar de que esa especie en concreto era originaria de Tenerife, lo cual ha llevado a tratar de explicar cómo pudieron llegar de una isla a otra.

Como señala Penélope Cruzado en un artículo de la ULL, los lagartos del género Gallotia son endémicos de las Islas Canarias y en la actualidad presentan cuatro especies gigantes vivas: Gallotia stehlini, de Gran Canaria; Gallotia intermedia, de Tenerife; Gallotia simonyi, de El Hierro; y Gallotia bravoana de La Gomera.

A esto hay que sumar las especies fósiles Gallotia goliath, de la que hasta este estudio se pensaba que sólo se encontraba en Tenerife; y Gallotia auaritae, de La Palma, que se piensa que podría estar viva, pero no se han encontrado indicios en la última década.

Tras estudiar los huesos recolectados, se pudo reconocer la existencia de dos morfologías y tallas diferentes, unos resultados que indican que durante el Pleistoceno-Holoceno habitaban El Hierro las especies Gallotia simonyi (viva en la actualidad) y Gallotia goliath.

También se evaluó la posibilidad de que ambas especies hubieran convivido en el espacio y el tiempo, para lo cual se analizaron las características tafonómicas de los restos encontrados en un mismo tubo en una pequeña área.

Como resultado se obtuvo la primera evidencia de una posible coexistencia de dos especies fósiles de lagartos gigantes de Gallotia en la misma isla, lo cual plantea la posibilidad de que hubiera cierta especialización en la dieta de cada especie para evitar la competencia entre ellas.

Pero la gran pregunta que surgió durante este trabajo fue "¿cómo y cuándo llego Gallotia goliath a El Hierro? ¿O es que el sentido del viaje fue el contrario?".

Para responder a estas cuestiones, la especialista de la Universidad de La Laguna recuerda que los restos de Gallotia goliath procedentes de Tenerife son más antiguos que los estudiados en este trabajo y que El Hierro es la isla de emersión más reciente del archipiélago canario, con 1,12 millones de años.

Por lo tanto, los especímenes de Gallotia goliath que se han encontrado en El Hierro debieron venir de Tenerife o de alguna otra isla de alrededor (La Palma o La Gomera).

Por ahora, a falta de nuevos descubrimientos, los únicos restos conocidos son los de Tenerife, por lo que la opción por la que se decanta el equipo investigador es que llegaran de dicha isla.

Para saber cómo llegaron, Cruzado expone que es sabido que los primeros lagartos tuvieron que llegar a las islas en improvisadas “balsas vegetales flotantes” que debieron ser arrastradas desde el continente africano durante crecidas producidas por tormentas torrenciales. En el caso de la dispersión pasiva de especies entre islas esta podría ser una posibilidad.

Sin embargo, las balsas vegetales flotantes también se pueden producir por eventos catastróficos, como los grandes deslizamientos asociados al rápido crecimiento de las islas.

En las islas Canarias estos eventos se han registrado en múltiples ocasiones en los últimos 18 millones de años.

Tras el megadeslizamiento de tierra, la entrada al océano de las rocas de los flancos de las islas deslizados provocaría en primer lugar un tsunami o megaola principal, tras el cual se produciría un tren de olas paulatinamente menores, que impulsaría a las balsas vegetales flotantes hacia el mar.

La corriente fría de Canarias pudo dirigir las balsas hacia las otras islas.

De esta forma, una balsa vegetal transportando lagartos que fuera arrastrada hasta el océano, primero por el mega deslizamiento, para quedar a la deriva tras el tsunami y el tren de olas, podría haber llegado hasta El Hierro por las corrientes marinas.

En Tenerife hay registrados al menos seis mega deslizamientos abiertos hacia el Este y Oeste, que podrían haber dado origen a la colonización de El Hierro hace menos de un millón de años. EFE