EFESanta Cruz de Tenerife

La “Lucrecia Borgia” del compositor italiano Gaetano Donizetti (1797–1848), tras retrasar sus funciones en marzo por la pandemia de coronavirus, se estrenará la próxima semana por primera vez en Tenerife solventando las dificultades técnicas que presentan las medidas sanitarias, manteniendo la misma intensidad y ofreciendo “esperanza” al resto del mundo de la cultura.

Así lo han reconocido este jueves en rueda de prensa la directora de escena, Silvia Pioli, y el director musical, el polaco Andriy Yurkevych, quienes han afrontado el reto de adaptar la función a las restricciones sanitarias, reducir a 32 el número de músico de la Orquesta Sinfónica de Tenerife, asumir una mayor frialdad en los momentos más íntimos de la pieza y sudar no solo la camisa, sino “también la mascarilla”.

“Lucrecia Borgia” llega así al Auditorio de Tenerife los días 24, 26 y sábado 28 (entradas ya agotadas) de este mes, siempre a partir de las 19 horas, confirmando así, según el consejero de Cultura del Cabildo de Tenerife, Enrique Arriaga, que el Auditorio es “uno de los pocos” teatros europeos que mantiene su programación musical y cultural y que es capaz de acoger una ópera de estas dimensiones.

El melodrama de Lucrecia y Gennaro, cuyo libreto de Felice Romani se basaba en el drama homónimo de Víctor Hugo con el que abordó la figura histórica de Lucrecia Borgia, se traslada esta vez a la Italia fascista de Benito Mussolini para reforzar el sentimiento de opresión y de claustrofobia de la propia historia.

La directora de escena, Silvia Paoli, ha reivindicado el trabajo de todo el equipo en apenas cuatro días de ensayos, una labor llena de “amor” y de esfuerzo y que finalmente se ha conseguido sacar adelante tras el retraso desde marzo, lo que transmite “mucha esperanza al resto del mundo”.

El hecho de que los dos protagonistas de la obra estén encarnados por dos nuevos protagonistas, la soprano canaria Yolanda Auyanet (Lucrecia Borgia) y el tenor Antonino Siragusa (Gennaro), no ha sido difícil por la dedicación de ambos durante horas y su inmersión total en sus personajes.

Paoli ha recalcado que el escenario para la función se ha readaptado por completo con respecto a lo previsto en marzo, unos cambios que se pueden apreciar, por ejemplo, en los momentos más íntimos entre Lucrecia y Gennaro que por la necesaria distancia resultan más fríos, aunque la propia frialdad del escenario ayuda a amortiguar esa sensación.

El coro de 22 cantantes de ópera actuará con las mascarillas puestas y hacia distintas direcciones, así como los 18 figurantes, todos ellos actores, aunque Paoli ha asegurado que la profesionalidad de todos ellos solventa estas dificultades: “no es lo mismo que en marzo, pero se transmite igual”, ha subrayado.

El director musical, Andriy Yurkevych, ha insistido en que el mundo cultural está pendiente de Tenerife y de Canarias porque la consecución de este espectáculo “comunica mucho”: “el mundo nos está mirando”, ha añadido el director polaco.

Yurkevych ha coincidido con Paoli en que el uso de las mascarillas dificulta el trabajo de los cantantes, entrenados desde siempre en proyectar la voz hacia afuera, o de la plantilla reducida de la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST), que finalmente ha conseguido el mismo sonido que con la plantilla al completo.

“Después de 3 horas de ensayo, el director siempre suda la camisa, pero ahora también suda la mascarilla”, ha bromeado el director, quien ha reconocido que la cancelación en marzo fue dura por la sensación, entre otros motivos, de que se había dejado un trabajo por finalizar: “nos habíamos dejado el corazón aquí”.

Antonino Siragusa, tenor que encarnará por primera vez a Gennaro y que regresa a Tenerife 16 años después de su última actuación, ha dicho por su parte que los músicos se han sentido seguros en todo momento porque las medidas sanitarias han sido “extremas”.

Gennaro es un rol “complicado” para Siragusa porque, pese a que se rodea de otros personajes entregados al sexo y a las burlas, a diferencia de los demás posee un pensamiento, “una cosa dentro de él”, que el público deberá comprobar en directo y con el que espera intercambiar la “energía” necesaria.

Yolanda Auyanet (Lucrecia Borgia), ha celebrado que finalmente se haya optado por la decisión “difícil” y el espectáculo finalmente se pueda ejecutar ante el público: “sabemos que no hay muchas posibilidades de presentar una obra en estos momentos. Lo más fácil era cancelar, pero el público agradecerá esto”, ha concluido. EFE