EFENerea de Ara Santa Cruz de Tenerife

Todo lo malo trae algo bueno y lo bueno, algo malo. Esta es la reflexión a la que ha llegado Carla Pérez Febles, médico y escritora tinerfeña que ha conseguido combinar estas dos facetas encontrando así la "Medicina para el alma", título de su primer poemario.

Con tan solo 27 años, Carla ha hallado en el arte, en todos sus ámbitos, una forma de expresión y en la escritura, un refugio.

Lo que empezó sin pensar en un posible público sino como una manera de "reflejar sensaciones y emociones", pasó posteriormente a llenar de versos un perfil de Instagram (carlaperezfeb) cuando la autora se dio cuenta de que "no solo escribía sobre lo que a mí me pasaba, sino también lo estaba utilizando, sin darme cuenta, para ayudar a la gente o mostrar lo que me hacían sentir".

Por ello, cuando una editorial le ofreció publicar, se le encendió "la bombilla". "Pensé que podía ser una buena forma de hacer llegar el mensaje que quería transmitir".

Carla explica que este mensaje se basa en demostrar que se puede sacar un aprendizaje del sufrimiento, "porque siempre me planteaba cómo la gente podía decir que no cambiaría nada de su vida mientras que yo quería cambiar un montón de cosas… Hasta que me di cuenta de que si no las hubiera vivido, no sería la persona que soy ahora".

Más allá de esto, el libro también funciona como un alegato en favor de la salud mental, puesto que, hablando desde su propia experiencia, ya que expone haber tenido problemas de este tipo y saber cómo esto dificulta conseguir ciertas cosas, defiende que no se debería llevar dicha carga en silencio y que "a veces es mucho más importante empatizar con una persona que darle una pastilla".

Como en unas semanas comenzará su formación como médico de familia, reivindica la necesidad de "acercarse al paciente y conocer sus preocupaciones, porque hay muchas enfermedades que se relacionan con las emociones".

"Medicina para el alma" se divide en tres partes, acogiendo cada una de ellas una de las fases que experimentamos "en la vida, en un día o en algún determinado momento".

La primera cuenta lo que pasa "cuando nos encerramos en nosotros mismos y nos sentimos solos", dando paso a una segunda de enseñanza que finalmente desemboca en ese alcance de la felicidad "que queremos aprovechar y compartir".

Por ello, Carla define esta obra como un viaje de sensaciones, en el que "puedes leer los poemas seguidos o ir alternando, leer uno de la parte triste y otro de la alegre… Todo depende de cómo te encuentres en el momento".

Ha sido en sus épocas de estudio cuando la creadora más ha escrito, hecho que la ha ayudado a conocerse y entenderse a sí misma. "Me pasaba muchas horas sola, saqué lo peor de mí y también lo mejor", afirma.

Esto ha generado que el poemario se haya convertido en una amalgama de perspectivas, porque Carla afirma que escribió el libro "como médico, como paciente y como persona", habiendo poemas dirigidos hacia sí misma junto a "otros que son para personas específicas y algunos con los que cualquiera se puede identificar".

Por ello defiende que debería ser consultado "tanto por gente que lo esté pasando mal como por aquella que lo esté pasando bien, porque para mantenernos en un estado de bienestar debemos saber gestionar esa parte mala".

Aunque reconoce que de primeras puede generar rechazo por ahondar en ese ámbito más duro de la existencia, afirma que quienes lo han leído agradecen que muestre esa tristeza porque "no es el típico libro que lees y te olvidas de él, sino que te puede llevar a reflexionar".

De esta experiencia, la autora se queda con la formación que ha obtenido acerca del mundo literario, cómo funcionan las editoriales y cómo se crea un libro, hasta el punto de que "haya gente que me ha pedido consejos para hacer lo mismo. El ver que he animado a otras personas, aunque no se identifiquen con mis poemas, a compartir lo que escriben y sus experiencias, da satisfacción".

Y es que esta satisfacción para Carla no va ligada al éxito, ya que quiere seguir escribiendo aunque no consiga vender miles de copias: "Tengo listos un par de poemas nuevos, y aunque peco mucho de escribir cosas tristes porque me parece mucho más fácil hacerlo que con las bonitas, creo que seguiré juntando ambas".

Pese a que declare que la medicina es lo suyo y que no se va a dedicar a la literatura, sabe que una parte de ella "está ahí", en esta recopilación de escritos y en las que vengan en el futuro.

"Con "Medicina para el alma" me he desnudado totalmente y me da igual, porque no pasa nada por decir que lo he pasado mal o que he estado triste. Aunque mucha gente lo esconde, yo no lo he querido esconder", concluye Carla.

El poemario puede obtenerse en todas las librerías canarias que trabajen con la editorial Azeta o en plataformas digitales como Amazon. EFE

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