EFELas Palmas de Gran Canaria

La empresa X1Wind probará en aguas de Gran Canaria la viabilidad de un prototipo "revolucionario" de aerogenerador flotante marino, que tiene como objetivo reducir los costos de este tipo de energía renovable, facilitar su escalabilidad y minimizar el impacto ambiental.

En la presentación del prototipo en el puerto de Las Palmas, el consejero delegado de X1Wind, Alex Raventós, ha explicado que durante esta fase de ensayo se tratará de validar la tecnología del aerogenerador a escala parcial, cuyas aspas tienen unos 15 metros, y estudiar si puede dar lugar a grandes infraestructuras con turbinas de hasta 90 o 120 metros con capacidad, cada una de ellas, de generar electricidad para 20.000 hogares, unos 15 megavatios.

Raventós ha avanzado que la plataforma, desarrollada bajo el proyecto PivotBuoy, se remolcará hasta alta mar en las próximas semanas, "cuando el tiempo lo permita" y una vez se complete la colocación del cable dinámico que conectará el prototipo al banco de ensayos de la Plataforma Oceánica de Canarias (Plocán).

La característica principal de esta turbina, y lo que la hace diferente, es que las aspas están colocadas a sotavento, de espaldas al viento, y es la plataforma que sujeta el molino, mediante una boya flotante, la que se orienta de cara al viento de manera pasiva, a diferencia de los sistemas tradicionales, que utilizan una torre y un sistema de orientación activo.

Además, al utilizar una plataforma flotante de estilo trípode, y no un mástil, se reduce la cantidad de acero y el coste asociado a su fabricación, y hace mucho más sencillo su traslado, todo ello sin ocupar el territorio insular, destacan sus diseñadores

El reto, a juicio del directivo de X1Wind, es convertir la energía eólica flotante en rentable, para lo que es necesario reducir los costes actuales en hasta un 75 por ciento.

"Es necesario un alto grado de innovación y disrupción para que la energía no solo sea limpia sino competitiva, para facilitar su escalabilidad", ha apuntado Raventós.

Asimismo, el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, ha valorado la contribución de este prototipo a la transición energética y ha asegurado que esto caracteriza a la isla como un enclave de innovación tecnológica que avanza hacia la sostenibilidad "sin demora".

Morales también ha llamado a no caer en un "neonegacionismo torpe" y a profundizar en un marco regulatorio que facilite la implantación de la energía eólica en el mar para no repetir "errores del pasado", con una planificación eólica en tierra que, a su juicio, sirvió para "perder un potencial extraordinario".

Respecto a una regulación eficaz, el viceconsejero de Economía del Gobierno canario, Blas Acosta, ha coincidido con Morales y ha dicho que es necesario tener un marco regulatorio que "deje las cosas claras" para que las tramitaciones administrativas que incumben a las energías limpias "no se dilaten eternamente".

Acosta ha apostado además por la diversificación de la economía y la formación a los trabajadores para poder aprovechar la "oportunidad histórica" que supone la energía eólica marina.

El presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Luis Ibarra, ha comunicado la intención de destinar toda una explanada del puerto para desarrollar la energía eólica marina por ser una industria "llamada a ser el eje de la transformación energética".

"En Canarias todas estas infraestructuras tienen que terminarse en el Puerto de La Luz", ha opinado Ibarra.

También han asistido a la rueda de prensa la directora general de Energía del Gobierno regional, Rosana Melián; el director general del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), Javier Ponce; el director de la Plataforma Oceánica de Canarias, José Joaquín Hernández Brito; y el director del astillero de Hidramar en Las Palmas, Jhon Nestares.

El proyecto PivotBuoy ha contado con unos cuatro millones de euros de financiación del programa H2020 y un consorcio de nueve entidades europeas entre las que participan Plocán, como centro de ensayos, cinco empresas europeas y los centros tecnológicos WavEC de Portugal y DTU de Dinamarca. EFE