EFELas Palmas de Gran Canaria

El 61 por ciento de los canarios nacidos durante las décadas del llamado "baby boom" en España, entre los años 1957 y 1977, no confía en que su pensión de jubilación le vaya a alcanzar para vivir, según los resultados para las islas de la séptima encuesta sobre ahorro que realiza el BBVA.

Ese informe, presentado este miércoles en Las Palmas de Gran Canaria por director del Instituto BBVA de Pensiones, Luis Vadillo, ha detectado que más de la mitad de los “baby boomers” canarios, están preocupados por cuál será su situación económica en la vejez y solo uno de cada cuatro tiene una idea aproximada de lo que cobrará de pensión cuando se jubile.

Del mismo modo, el informe asegura que el 58 % de los entrevistados con vivienda en propiedad declaran su disposición a usarla como fuente de financiación si algún día les hiciera falta más dinero para vivir.

Los datos, recogidos de una muestra de 4.000 personas a nivel nacional, indican que en la comunidad canaria un 64 % de los entrevistados considera que su vida a sido mejor que la de sus padres, mientras la media nacional es del 70 %.

Además, 4 de cada 10 entrevistados canarios ahorra dinero mensualmente, mientras que 2 de cada 10 tienen dificultades para llegar a fin de mes, igual que la media nacional. El ciudadano canario ahorra menos que la media nacional con una media de 312 euros al mes, mientras la media estatal es de más de 460 euros.

Entre el destino de los ahorros destaca el informe que los canarios están muy por debajo de la media nacional en cuanto a planes de pensiones, ya que mientras en España tienen ese producto 4 de cada 10 personas, en Canarias apenas 1 de cada 10.

Sin embargo, los que lo tienen lo contrataron más jóvenes, ya que la mitad lo suscribió entre los 30 y 35 años.

En cuanto a la edad deseada de jubilación, a los canarios les gustaría jubilarse antes que la media nacional, a los 61 años, y a más del 20 % de los encuestados antes de los 60.

Sin embargo, a pesar del deseo expresado en la encuesta, los canarios consideran que podrán jubilarse a los 66, mientras que 4 de cada 10 considera que a los 65 o antes.

En este sentido, el 65 % de las personas consultadas valora positivamente el elegir libremente hasta qué edad quieren trabajar, aunque esto suponga una merma en los ingresos en su pensión.

Del mismo modo, la encuesta muestra que el 70 % de los futuros jubilados canarios quieren abandonar su vida laboral por completo, una cifra que encaja con la media nacional.

Entre los entrevistados de la generación “baby boom” destaca que en Canarias se confía más que la media nacional en el sistema público de pensiones, aunque el 70 % solo aspira a poder sufragar con él los gastos de alimentación y vivienda.

Del informe se deduce que existe no solo inquietud sino también desinformación, ya que solo el 20 % sabe cuánto cobrará cuando se jubile.

Del mismo modo, un 80 %, al igual que la media nacional considera que el Gobierno debe garantizar la revalorización de las pensiones de acuerdo al IPC.

Ante una posible reforma del sistema, 4 de cada 10 ciudadanos de Canarias piensa que debe priorizar a las rentas bajas y un 42 % considera que se deben garantizar las pensiones actuales y futuras sin aumentar la deuda pública.

En rueda de prensa, el director del Instituto BBVA de Pensiones, Luis Vadillo, ha manifestado que “la mayor longevidad y el efecto “baby boom”, colectivo que entra en edad de jubilación, represetan un reto” para el sistema público, ya que “es una generación muy numerosa, que supone más pensionistas por más tiempo”.

Esto supone “un desafío a la sostenibilidad enorme”, ha opinado.

A su juicio, “es necesaria una reforma que suponga el equilibrio entre cotizaciones y prestaciones” y que atienda al volumen de cada generación, porque “si vamos a vivir más tiempo tiene sentido que trabajemos más tiempo”.

Este año, “el déficit por pensionista es de 3.050 euros al año” y que “en las próximas décadas puede ser hasta del 5% del PIB”.

La reforma “requiere consenso político y tiempo, pero es necesaria una transición hacia un nuevo sistema”, que aborde “un incremento de impuestos como algo coyuntural, fomentar el mercado de empleo, mejorar productividad y el número de cotizantes, educación financiera y un amplio consenso político del sistema público de pensiones”.

Para Vadillo “la demografía es tozuda”, y o “pasa algo revolucionario o este sistema está en peligro”.

Como opciones factibles, Vadillo ha expuesto en rueda de prensa el caso sueco, que aunque “supuso una reforma que tardó más de diez años en ponerse en marcha es en la que debemos mirarnos” los españoles. EFE