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  • El Putin más cercano
  • San Petersburgo (Rusia), 26 may (EFE).- Durante cinco años consecutivos, los presidentes de las agencias de noticias más importantes del mundo acudimos fieles al encuentro del zar Vladímir Putin, que nos recibe en San Petersburgo con toda clase de pompas y cortejo.

    En esta ocasión nos encontramos ante el Putin más próximo y cercano de todos cuantos hemos tenido ocasión de conocer en estos años. Una mesa pequeña para la reunión, pocos asesores y cámaras de TV, algo de té rojo caliente con frambuesas, y una cercanía al personaje que nos hacía estar como en familia.

    Quien esto escribe se sentó todo el tiempo frente por frente con el jefe del Kremlin, apenas a dos metros de distancia, de manera que podía distinguir a la perfección la escasa evolución de sus arrugas, el control casi chamánico de las canas, y sus expresiones simpáticas, risas y sonrisas, bromas y chistes sobre temas de actualidad o sobre las preguntas que le hacíamos.

    "Creo que le está llamando el señor Trump, atienda usted a ese teléfono", le soltó a un colega europeo que se había dejado el móvil conectado y le entró una llamada en medio de la reunión. "Debe de ser usted una persona muy importante, igual es el presidente Xi, dele recuerdos de mi parte".

    Las risas de los diez presidentes de agencias que asistimos a la reunión con Putin fueron constantes. Estaba de buen humor; sin duda sabedor el éxito que este año ha supuesto la asistencia al Foro de San Petersburgo de personalidades de primer nivel como Enmanuel Macron, Cristine Lagarde, el primer ministro japonés o un vicepresidente de China, que sorprendió a la concurrencia por su sabiduría práctica y excelente argumentación.

    Putin exhibió sus ideas con la claridad y rotundidad que acostumbra. La relación con Trump no mejora sino al contrario, va a peor. Me lo dijo con la misma convicción que sostiene cuando rechaza estar detrás de los hacker rusos que presuntamente intervienen en los asuntos internos de países como Gran Bretaña o España.

    "Eso es una bobada, son problemas internos de ustedes: "¿acaso Boris Jonhson, por ser partidario del Brexit, era un agente ruso?", se preguntó con tono irónico. Y sobre España fue contundente: "que nosotros respetemos el derecho de autodeterminación de los pueblos no significa que no respetemos igual a los estados soberanos y las fronteras existentes".

    España es un país simpático para Putin. "Es uno de los favoritos para ganar el Mundial, porque juegan ustedes muy bien al fútbol", me dijo con la misma sonrisa cómplice que exhibió durante el largo encuentro en el que tuvimos oportunidad de comprobar que está ahora, tras su triunfo electoral y el foro de ayer, más exultante y pletórico que nunca.

    Y más convencido de sus ideas: su lema es no ceder en nada, porque le tomarían entonces por un líder débil. Y él es un líder contundente, de ideas fijas.

    Ya no dice aquello de "nos cargaremos a los terroristas incluso en el retrete", pero traslada con claridad que las cosas con Trump no van bien, quizás porque "él tiene demasiados problemas internos".

    Y a Putin no le gusta jugar a engaños, pues considera su política exterior nítida y sin fisuras, y cree "algo desorientada" la norteamericana, tanto o más que la europea.

    Putin tiene 65 años pero sigue aparentando diez menos, y exhibe la misma contundencia y claridad de argumentos de siempre. Exhibe orden y centralismo democrático frente a la volatilidad de quienes un día dicen una cosa y otro lo contrario. "No se pueden arreglar problemas como los de Corea, Irán, Oriente Medio o la proliferación nuclear sin negociar, y ahora no se está negociando, por desgracia".

    Putin se levantó de la mesa, nos despidió uno a uno y se marchó, con sus risas y sus bromas, a otra reunión que tenía en la habitación de al lado.

    Así es el jefe del Kremlin en estos tiempos confiados de foros exitosos y victorias electorales.

    José Antonio Vera

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