EFESanta Cruz de Tenerife

Alexéi Leónov, el cosmonauta soviético que fue el primer caminante espacial, fallecido este viernes en Moscú, visitó en tres ocasiones Tenerife y La Palma, y en la última isla inauguró, junto al también muerto Stephen Hawking, el "Paseo de las estrellas" en su avenida marítima.

Así lo rememora el astrofísico e impulsor del Festival Starmus Garik Israelian, quien recuerda en declaraciones a EFE que Alexéi Leónov era miembro del consejo de asesores de este evento que desde su creación en 2011 ha reunido a científicos, cosmonautas y astronautas y artistas, especialmente músicos.

De hecho su aportación fue fundamental para la creación de la medalla "Stephen Hawking", con la que Starmus premia a los mejores divulgadores científicos y que por un lado representa la histórica caminata espacial que realizó Leónov el 18 de marzo de 1965.

Y por el otro lado se unen los otros símbolos del "espíritu" de Starmus, la guitarra de Brian May y Stephen Hawking tal y como lo dibujó Leónov, detalla Garik Israelian.

Todo surgió con motivo de una charla de Hawking, May y Leónov en el Museo de la Ciencia de Londres y, durante la comida, Israelian pidió al cosmonauta que dibujase al científico británico.

Al día siguiente, Leónov regaló su representación artística del físico teórico al propio Hawking, quien le mostró su agradecimiento, y esta recreación pasó a formar parte del diseño de la medalla que concede Starmus.

Alexéi Leónov era "muy optimista, muy positivo" y siempre creaba una atmósfera muy buena a su alrededor, pues "cuando entraba a cualquier sitio la gente empezaba a sonreír", añade Israelian.

Gracias a Starmus se creó un vínculo entre Hawking, May y Leónov y el cosmonauta no dudó en contactar con los astronautas del Apollo, incluidos Neil Armstrong y Buzz Aldrin, cuando Israelian le comentó su propósito de conmemorar los 50 años del vuelo de Gagarin para la primera edición del festival.

También intentó conseguir patrocinadores para Starmus en Rusia y además fue recibido en dos ocasiones, junto a Israelian, por el entonces Príncipe de Asturias Felipe de Borbón, quien le insistió en que para él resultaba un honor conocer al primer hombre que realizó una caminata por el espacio.

Lo que hizo Leónov fue la primera prueba, la que abrió la puerta para llevar a las personas a la Luna porque todo empezó con él y de hecho se aprendió mucho de todos los contratiempos que le sucedieron y fue un ejemplo de cómo superar estos problemas, algo de lo que se aprovecharon los estadounidenses, explica Israelian.

Su contribución fue decisiva, prosigue, porque gracias a Leónov se supo que sin caminatas "en el espacio no se puede hacer nada", algo palpable hoy en día con las "horas y horas" necesarias para los trabajos en la estación espacial internacional y el telescopio espacial.

Todo empezó con Leónov en una misión que tenía muy pocas probabilidades de éxito, y de hecho él se consideraba una persona de mucha suerte, pues sobrevivió a un atentado contra Breznev cuando lo acompaña en su coche a la salida del Kremlim "y las balas pasaron por encima de su cabeza", mientras que en otra ocasión salió nadando tras caer a un río helado el vehículo en el que viajaba.

En el Starmus llegó a dar una charla "impresionante" sobre una sencilla pizarra "y nos dejó alucinados", pero además hizo "mucho ruido que llegó a todo el mundo" en su unión con científicos y músicos en el festival, concluye Garik Israelian. EFE

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