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El proyecto MARCET, que lidera la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ha comenzado su segunda fase con la puesta en marcha de estudios de investigación para analizar, en los próximos tres años, el impacto de la actividad humana en la población de cetáceos de la Macaronesia.

Los cetáceos son bioindicadores del buen estado ambiental de las áreas marinas donde residen y el proyecto, según indica un comunicado de MARCET, contribuirá al desarrollo de criterios de sostenibilidad ambiental y económica, con especial atención a la actividad de observación de estos animales.

MARCET II en una iniciativa liderada por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, a través del Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria y cuenta con la participación directa de otras quince instituciones y organizaciones de los cuatro archipiélagos macaronésicos.

En el encuentro de trabajo inicial de esta segunda fase el director del Instituto Universitario de Sanidad Animal e impulsor del proyecto, Antonio Fernández, indicó que la evaluación de los impactos generados por las actividades humanas sobre áreas marinas concretas a través de los estudios ecológicos, sanitarios y oceanográficos planteados en MARCET II ayudarán a implementar acciones para proteger los grupos de cetáceos residentes en dichas áreas y, por extensión, de la totalidad del ecosistema marino del que dependen.

Pero sobre todo, añadió, serán útiles para establecer vías con las que poder construir un modelo de desarrollo económico sostenible y que garantice una calidad de vida para todas las especies que habitan en la región macaronésica, incluyendo la humana.

Por su parte, Ernesto Pereda, vicerrectores de Investigación, Innovación y Transferencia del Conocimiento de la Universidad de La Laguna, destacó que la aproximación multidisciplinar del proyecto es la forma más idónea de mejorar la sostenibilidad en el avistamiento de cetáceos y con ello la vida de la sociedad canaria.

Su homólogo en la ULPGC, José Pablo Suárez, subrayó la importancia de la colaboración entre las dos universidades canarias, así como el papel del IUSA en la creación de redes de conocimiento y MARCET II “es ejemplar en este sentido”.

MARCET II se estructura en tres objetivos específicos y el primero, considerado clave para el establecimiento de los criterios de sostenibilidad ecológica y medioambiental, integra la utilización de técnicas avanzadas de oceanografía operacional, así como de monitorización y vigilancia sanitaria de los cetáceos residentes en áreas marinas protegidas.

Ello resulta de especial interés para la actividad ecoturística en la Macaronesia, y se usarán como principales especies indicadoras al delfín mular (Tursiops truncatus) y el calderón tropical (Globicephala macrorhynchus) para evaluar la posible presencia de factores de riesgo de origen antrópico vinculados a dichas áreas marinas.

Los otros dos objetivos tienen como finalidad la puesta en valor de los cetáceos como patrimonio natural y como recurso económico diferenciado y de especial importancia para el sector ecoturístico asociado en la región macaronésica.

El tercer objetivo específico es el fortalecimiento de la actividad empresarial de observación de cetáceos como modelo de desarrollo económico sostenible en la región macaronésica. EFE

asd