EFESanta Lucía

Un rebaño de 700 "cabras bomberas", capaces de convertir una zona altamente inflamable en zona segura en caso de fuego, ha actuado junto a una cuadrilla para limpiar de maleza el barranco de la Sorrueda, en Gran Canaria, ha informado el Cabildo.

Se trata de una acción dentro de la campaña de prevención de incendios forestales en una localización estratégica para proteger el núcleo poblacional de Casas Blancas y el barrio de Ingenio de Santa Lucía, que cuenta con una vegetación muy inflamable de caña y palmeral.

Este barranco sin tratar, en caso de incendio, "puede tener un comportamiento muy extremo, de llamas de hasta 20 metros de altura y velocidad de propagación muy elevada" dentro de los categorizados como "fuera de capacidad de extinción".

Tras esta acción, en caso de fuego, este pasaría a ser un incendio manso de apenas un metro de altura de llama y controlable por los servicios de extinción, ha explicado el ingeniero técnico forestal de la consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria, Didac Díaz.

El mantenimiento de zonas estratégicas como este cauce de barranco "en caso de hacerse con cuadrillas, supondría más de 1.000 euros por hectárea, mientras que el paso de un pastor por una zona estratégica tiene un coste de 180 euros por hectárea", un 82% menos.

Didac Díaz ha encabezado esta doble acción en la zona de Sorrueda, en Las Tirajanas, donde se ha actuado con el desbrozado de las cañas por cuadrillas dee Medio Ambiente y el paso de las "cabras bombero", encargadas del mantenimiento del rebrote de la vegetación.

Las "cabras bombero" son "cruciales" en este proceso, ha explicado Díaz, ya que pasan tras las cuadrillas en una tarea de mantenimiento que es "la herramienta más efectiva, económica y ecológica".

Además, las cabras pueden acceder a zonas a las que las cuadrillas no llegan, por lo que son "la mejor opción para mantener el barranco limpio", ha subrayado el técnico.

El apoyo de los pastores en la lucha contra incendios, no solo es beneficioso en sentido económico y práctico, sino que "implica a la sociedad civil y les hace partícipes", a la vez que con el pago por servicios ambientales apoyan al sector "con una renta complementaria" para estos trabajadores.

Los pastores son "una herramienta fundamental en la prevención de incendios", tal y como ha quedado constatado en la experiencia de otros países occidentales, ha señalado Didac Díaz.

En otros países, donde no hay pastores, "se está poniendo en valor la importancia del pastoreo y la economía rural", ya que "un pequeño ganado puede gestionar cientos de hectáreas", algo que "para las arcas públicas es imposible hacer con cuadrillas".

El pastoreo con fines de prevención de incendios es "una inversión", ya que además de que los ganados producen leche, carne, lana, entre otros productos, "protegen los territorios del despoblamiento rural y conservan las tradiciones".

Las quemas prescritas y el pastoreo, aunque no son las únicas acciones para la prevención de incendios, sí que "son las más efectivas", además de sus ventajas a nivel económico y ecológico.

El coste para las arcas públicas de las "cabras bombero" está entre los 40-180 euros por hectárea según el tipo de terreno.

En Gran Canaria hay unas 8.000 hectáreas siendo pastoreadas, y con la instalación de GPS en cabras y ovejas se podrá hacer un mejor control de las zonas tratadas, con el monitoreo de las 7.000 cabezas de ganado entre cabras y ovejas que trabajan con autorización del Cabildo.

El Cabildo de Gran Canaria actualmente trabaja con 60 pastores, aunque el técnico forestal advierte que "no hay relevo generacional y en diez años la mitad se jubilarán", por lo que ha hecho un llamamiento "a mantener el oficio".

Uno de los pastores que lleva años trabajando con la corporación insular es Antonio Santos, con unas 700 cabezas de ganado, y que colabora en la prevención de incendios forestales pasando con su rebaño de cabras por terrenos estratégicos en una labor de mantenimiento.

Para Santos, este trabajo es una "iniciativa muy buena para proteger la isla del fuego" porque "los rebaños son el mejor cortafuego que existe".

Lleva años con esta labor y advierte que "los incendios de hoy no son como los de antes", por lo que cada vez es "más importante mantener limpios los barrancos y luchar con el abandono del campo".

En barrancos como el de la Sorrueda, donde crece la caña, "si hay un incendio, no se puede parar", ha indicado el pastor, ya que es una vegetación altamente inflamable y las llamas pueden alcanzar grandes alturas muy rápido. EFE

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