La asociación ecologista Salvar La Tejita ha advertido de que el buque "Pioneering spirit", el mayor del mundo en volumen y que estuvo atracado en el puerto de Granadilla, ha supuesto un punto negro de caída de pardelas debido a la contaminación lumínica de sus focos.

En un comunicado la asociación ecologista lamenta "la falta de sensibilidad ambiental" que en su opinión han mostrado en este asunto la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife y las empresas de reparación naval, a las que se pidió que colaborasen para conservar la pardela cenicienta.

Sin embargo, afirma, las peticiones "fueron completamente ignoradas" y el buque abandonó el puerto de Granadilla el 11 de noviembre.

La petición consistió en la colaboración con una serie de medidas concretas como la reducción de la iluminación de este buque durante las noches entre el 21 de octubre y el 20 de noviembre.

Durante estas semanas tiene lugar la salida del nido de los juveniles de pardela cenicienta, una especie de ave marina protegida.

En un único trayecto desde el nido hasta el mar, situado en ocasiones a varios kilómetros tierra adentro en riscos y barrancos, estos ejemplares jóvenes emprenden su primer vuelo y al sobrevolar núcleos urbanos con elevada iluminación artificial muchos caen al suelo encandilados por las luces.

Algunos trabajadores del barco reconocieron a Salvar la Tejita que muchas de estas aves habían caído en el barco durante las noches y desconocían que existía un número de teléfono y una campaña de recogida de estos animales, asegura la asociación.

Uno de los voluntarios de las cuadrillas de recogida de pardelas pudo filmar durante el día una pardela en aguas del puerto de Granadilla “petroleada”, que fue rescatada del agua y llevada al centro de recuperación de fauna, añade.

Agrega que también la Sociedad Española de Ornitología (SEO/Birdlife) se dirigió a la Autoridad Portuaria y al Observatorio Ambiental de Granadilla, y tampoco consiguió respuesta alguna.

Salvar la Tejita espera que en un futuro la Autoridad Portuaria incite a las empresas que operan en sus puertos a adoptar buenas prácticas que ayuden a la conservación de estas aves marinas, pues simplemente reduciendo luces durante tres semanas al año se podrá evitar la muerte de cientos de pardelas. EFE