El Cabildo de Tenerife ha elaborado material divulgativo para advertir sobre el peligro que para las aves supone utilizar trampas de pegamento para roedores, y que les puede llevar hasta diez meses de recuperación y cambiar completamente el plumaje si quedan adheridas a ellas.

Este material informativo ha sido realizado por personal contratado por el área de Medio Natural a través del programa de Nuevas Oportunidades de Empleo, informa en un comunicado el Cabildo de Tenerife, que precisa que cada año ingresan en el Centro de La Tahonilla un número considerable de ejemplares de rapaces a causa de estas trampas de pegamento.

El uso de trampas de pegamentos para roedores es una práctica no recomendada comúnmente difundida por toda la isla en zonas de cultivos, bosques e incluso zonas protegidas.

Debido a lo económicas que son y su fácil adquisición su uso está ampliamente extendido pero afectan a cualquier individuo que interaccione con las mismas.

Así, las aves rapaces son un grupo que se ve muy afectado pues al intentar cazar a un roedor que se halla en la trampa, su plumaje se ve afectado y como consecuencia directa aparecen problemas de vuelo, dificultad para acceder al alimento, y en el peor de los casos la muerte.

En 2019 se registró el ingreso de diez ejemplares por esta causa, y en los meses transcurridos de ese año han ingresado seis aves, concretamente dos búhos, tres cernícalos y un alcaudón.

A pesar de que la mayoría logra sobrevivir y volver al medio natural, la recuperación de estos animales es muy larga y tediosa, pues hay que tratar con sumo cuidado las plumas y limpiarlas sin dañarlas.

Dependiendo de la gravedad pueden pasar hasta 10 meses en el centro, dado que en los casos más severos se tiene que realizar una muda completa del plumaje.

Para retirar el pegamento de las plumas es efectivo el uso de gofio porque consigue contrarrestar los efectos tan dañinos que se producen en todo el plumaje tanto en alas como en el resto del cuerpo del animal.

Es por este motivo que las trampas de estas características deben esconderse de manera que se disminuya la interacción con las aves o en la medida de lo posible evitar su uso. EFE