EFEJosé María Rodríguez Pájara (Fuerteventura)

Sus soldados se embarcaron en la Armada Invencible, hicieron historia en Rocroy, se batieron por media Europa y hasta libraron la Guerra de Cuba. Es el Regimiento Soria 9, el más antiguo de Europa, tiempo atrás conocido como los Tercios de Nápoles, y está a punto de estrenarse en Irak.

El Ejército de Tierra ultima estas semanas en los campos de maniobras de El Matorral y Pájara, ambos situados en Fuerteventura, la instrucción del medio millar de militares de la Brigada Canarias XVI que a partir de mayo se van a hacer cargo de dos de las misiones internacionales en las que participa España, las de Irak y Mali.

La brigada del Ejército de Tierra con base en Canarias completó hace meses el periodo de descanso que le correspondía en las rotaciones que marcan los relevos en las misiones en el extranjero tras haber dirigido durante seis meses, en 2017, al contingente de cascos azules de Naciones Unidas que vela por la paz en el Líbano.

En mayo, sus unidades van a ser activadas de nuevo para regresar a un escenario que ya conocen, el de la crisis del Sahel, en Mali, donde estuvieron en 2015 bajo mandato de la Unión Europea, y participarán por primera vez en un despliegue en Irak, en este caso como parte de la coalición internacional que adiestra a las Fueras Armadas de ese país a petición del Gobierno de Bagdad.

La Canarias XVI tiene un largo historial en misiones de paz, que arranca a finales de los noventa en Bosnia-Herzegovina y Kosovo (Unprofor, de la ONU, y Sfor y Kfor, de la OTAN), sigue en cuatro rotaciones en Afganistán (Aspfor, de la OTAN) y más recientemente se prolonga en Mali (EUTM, de la UE) y Líbano (Unifil, de la ONU), pero nunca había sido destacada a Irak. En dos meses, dará el relevo a la Brigada de Córdoba en la base Gran Capitán, a 30 km. de Bagdad.

Su cometido será el de entrenar a las unidades del Ejército iraquí que siguen combatiendo contra el grupo yihadista Daesh, en una guerra que el Gobierno de Bagdad ha dado por terminada, pero en la que se siguen produciendo ataques de la insurgencia.

Las unidades españolas en ese país no participan ni directa ni indirectamente en las operaciones contra el Daesh, sino que se limitan a ayudar al Ejército de Irak a prepararse para asumir la seguridad de su país por sí solo, precisa el teniente general Carlos Palacios, jefe del Mando de Canarias, en un encuentro de prensa.

Para adaptarse a su nueva función, los 350 militares que se desplazarán desde Canarias a Irak con apoyo del batallón de helicópteros Bhelma VI, también radicado en las islas, han construido en las afueras de Puerto del Rosario una réplica de la base española en la que se emplazarán, donde estos días afinan su entrenamiento en los paisajes áridos y pedregosos característicos de Fuerteventura, muy parecidos los que hallarán fuera de Bagdad.

"Para nosotros supone un reto, otro más. Este regimiento se ha desplegado ya en otros países, en misiones muy exigentes donde lo hemos hecho muy bien. A veces nos ha costado la vida de algunos de nuestros soldados, pero estamos preparados para este reto", asegura el coronel Waldo Barreto, jefe del Soria 9.

En paralelo a los entrenamientos del Soria 9, unos kilómetros más al sur, en el campo de Pájara, se prepara el Regimiento Canarias 50, que aportará 150 militares a la nueva rotación española en Mali, la más numerosa, con diferencia, de la misión europea EUTM.

En su caso, se desplegarán fundamentalmente en la base de Koulikoro, a 60 km de Bamako, con el mismo cometido de entrenar al Ejército local para que pueda afrontar el desafío que suponen los grupos yihadistas que operan en la franja del Sahel.

En su caso, viajan teniendo muy presente los riesgos a los que se enfrentan, aunque sus órdenes se limiten a instruir al soldado maliense: relevan a la Brigada Galicia, que la noche del 23 al 24 de febrero consiguió repeler con fuego de ametralladoras pesadas un ataque terrorista que intentó introducir en la base de Koulikoro dos furgonetas bomba con alrededor de 1.000 kilos de explosivo.

El jefe del nuevo contingente, el teniente coronel Juan Carlos Fernández, asegura que ese incidente se ha tenido muy en cuenta al preparar la misión, pero ha servido para acentuar el reconocimiento de los militares malienses hacia los soldados españoles. Entre otras cosas, apunta, porque en la base que los terroristas quisieron volar en Koulikoro los militares malienses viven con sus familias. EFE