EFETelde (Gran Canaria)

La Plataforma Oceánica de Canarias (Plocán), el gran banco de ensayos con el que España aspira a liderar las ingenierías ligadas al mar, ha inyectado desde su puesta en marcha 73 millones de euros al sistema de I+D+i de las islas, según ha destacado este viernes director, Octavio Llinas.

Ligado a esta plataforma científica casi desde el mismo momento en el que el Gobierno de España y el de Canarias acordaron su creación, en 2007, Llinás ha hecho balance esta mañana de lo conseguido en estos años por Plocán, a solo unos días de que sea relevado en el cargo por su compañero José Joaquín Hernández Brito.

El director saliente de la Plataforma Oceánica de Canarias considera que el primer gran éxito ha sido sobrevivir a la recesión, porque -recuerda-, además de Plocán, en 2007 se aprobaron otras 26 infraestructuras científicas singulares en España y solo cuatro de ellas han llegado a buen puerto y hoy son una realidad.

Plocan tiene operativa desde finales de 2016 la plataforma que le da nombre, una gran torre fondeada a unos kilómetros de la costa de Telde (Gran Canaria), con todo tipo de laboratorios y facilidades para la investigación en energías renovables marinas, vehículos autónomos y, en general, cualquier tecnología ligada al mar.

Su director saliente la compara con la torre de control de un aeropuerto: llama la atención, explica, pero lo más importante ocurre a su alrededor. Y eso, en el caso de Plocán, son 23 kilómetros de superficie y fondos marinos reservados por el Estado para la investigación, un espacio en que las empresas y grupos científicos puede realizar sus ensayos con el mínimo trámite.

Construir Plocán y equipar sus laboratorios y redes de comunicaciones submarinas costó 41,01 millones de euros, cinco millones y medio menos de lo que se había estimado inicialmente.

En sus doce años de trabajo, ha puesto en marcha 86 proyectos, con 939 socios de 523 entidades procedentes de 49 países; entre ellas, varios equipos internacionales líderes en sus respectivos campos.

Llinás se ha mostrado especialmente satisfecho de que con la mitad de plantilla que en teoría debería tener, debido a los recortes de la crisis, la Plataforma Oceánica de Canarias ha captado financiación europea para proyectos de I+D+i por valor de 34,95 millones en convocatorias científicas competitivas.

Si a esa cifra se le suman los 17,20 millones de euros que sus socios públicos y privados en los diferentes proyectos han gastado directamente en Canarias y la inversión hecha en equipos, la aportación de Plocán al I+D+i de las islas es de 73 millones.

"Ese dinero no habría llegado de no existir Plocán", ha enfatizado su director saliente, que recuerda que buena parte de esos fondos están ligados al programa de infraestructuras científicas singulares, del que hasta hace unos años solo participaba en el archipiélago el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

Plocán, ha recordado su director, nació muy ligada a las energías renovables marinas y, por un momento, eso puso en cuestión su futuro. Ocurrió, ha relatado Llinás, cuando comenzaron a instalarse de forma masiva aerogeneradores marinos en fondos poco profundos del Mar del Norte y parecía que se trataba ya de una tecnología madura.

Sin embargo, el mundo de las energías eólicas marinas ha girado en los últimos años hacia los sistemas flotantes con capacidad de instalarse en zonas de gran profundidad, un área en la que Plocán está a la vanguardia, con varios proyectos en marcha.

Pero, además, es uno de los centros punteros en el mundo en el desarrollo de planeadores submarinos ("gliders") y vehículos marinos autónomos, acoge varios ensayos con prototipos de energía hundimotriz (de las olas) y participa en experimentos para fertilizar zonas de océano abierto (susceptibles de acoger piscifactorías) bombeando aguas profundas ricas en nutrientes.

"Estamos en la frontera", ha señalado Llinás, que no duda de que el porvenir de Plocán está asegurado, no solo por la capacidad de su sucesor, sino también porque está convencido de que el futuro del mundo pasa por la explotación de océano con sistemas sostenibles. EFE

jmr