EFEMiguel Calero Los Llanos de Aridane (La Palma)

El volcán de Cumbre Vieja está mostrando muchas realidades en una isla, La Palma, con una población tan pequeña que todos sus habitantes prácticamente se conocen.

La solidaridad para con los afectados es inmensa, y ese calor también llega a sus animales, bien sean mascotas o de granja, dando así un gran ejemplo de una sociedad que casi un mes después sigue cubierta de ceniza y por cuyo territorio corre la lava arrasando con todo lo que se encuentra a su paso.

La asociación Benawara es la protectora de animales que desde el primer momento de la erupción del volcán en Cumbre Vieja montó un operativo de atención y acogida a los animales que estaban sufriendo sus consecuencias.

"El mismo domingo 19 de septiembre empezamos a recoger perros y gatos de vecinos de las zonas evacuadas que no tenían dónde ubicar a sus mascotas", relata a EFE Ariadna Méndez, una de las responsables de Benawara, mientras carga en un coche varios paquetes de comida de animales que serán repartidos por la zona de exclusión para que se alimenten los perros que aún permanecen en esos lugares.

Ariadna recuerda que ya habían tenido una experiencia previa con el incendio acontecido en la zona urbana entre El Paso y Los Llanos de Aridane, cuando la protectora tuvo que acoger a numerosos animales.

"Pero esto es totalmente distinto, nos supera, pues estamos ante una catástrofe de gran magnitud y son muchos los animales afectados cuyos dueños lo han perdido todo y ahora no saben qué hacer con ellos", asegura.

En las canchas del pabellón deportivo Conrado Hernández, en Los Llanos de Aridane, se ha habilitado una zona para dar atención a los animales afectados. "Aquí nos llegan a diario toda clase de mascotas: perros, gatos, pero también pájaros, loros, hámsteres hasta un pavo real", señala.

"Lo primero que hacemos, con la ayuda de veterinarios voluntarios, es ver en qué estado de salud se encuentran, si hay heridas se las curamos. También en el caso de los perros le pasamos el lector de microchip, pues ello nos ayuda a poder localizar a sus dueños".

Según la experiencia de estos días, un alto porcentaje de los dueños de las mascotas acogidas son localizados. "En muchos casos tenemos que dar a los animales en acogida temporal, puesto que muchos de sus propietarios no tienen una casa, pues la han perdido con el volcán y, o bien están en casas compartidas con familiares, o incluso están alojados en el hotel de Fuencaliente", explica.

La protectora Benawara se ha movilizado y cuenta con un amplio número de casas de acogida en las que de manera provisional permanecen las mascotas hasta que sus dueños puedan recogerlas de nuevo.

"No les faltan alimentos. Gracias a las innumerables muestras de solidaridad contamos con comida para que las casas de acogida puedan atender las necesidades de sus nuevos invitados", comenta esta joven auxiliar de veterinaria.

Las canchas del polideportivo Conrado Hernández se han convertido en un improvisado, pero muy organizado, albergue de animales, en el que un importante número de voluntarios realizan múltiples tareas.

De un lado están las jaulas en las que permanecen los perros, y de otro, las de los gatos. También hay aves, principalmente pájaros.

"Este tipo de mascotas más delicadas intento dejarlas a colaboradores de la protectora ya conocidos, que sabemos que van a tener un trato especial y, sobre todo, mucho tiempo, porque lo más importante para colaborar es tener el tiempo suficiente para dedicarle a los animales, pues requieren de atención dado el sufrimiento que están teniendo".

Ariadna Méndez relata que muchas mascotas han sido encontradas deambulando por las zonas afectadas, con heridas provocadas por la lava, intoxicadas por los gases o por la propia ceniza.

"La labor de la protectora de animales Benawara está siendo muy aplaudida por muchos palmeros, bien expresando su apoyo de manera directa o a través de las redes sociales, donde tenemos una gran actividad, pues allí publicamos las fotos de los animales encontrados de los cuales no conocemos sus dueños".

Las donaciones de alimentos de mascotas y otros productos no paran de llegar. "La mayoría nos las envían a título personal; hemos llegado a recibir hasta un camión completo de pienso para perros donado por un particular", cuenta Ariadna mientras ayuda a la presidenta de la asociación, Esther Campos, a dar registro a un nuevo perro encontrado en la zona afectada.

Muchos de estos alimentos son repartidos por toda la zona de exclusión del volcán. "En los barrios donde aún hay animales sueltos, dejamos comida y agua; en esto nos ayudan también las personas del operativo de emergencia que tienen acceso a las zonas".

A última hora de la tarde de este miércoles, en el albergue había acogidos una treintena de perros y muchos más gatos. Las voluntarias les atienden, limpiando sus jaulas, alimentando o simplemente sacándolos a pasear. Allí la actividad es de 24 horas, no se para.

EFE

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