EFELas Palmas de Gran Canaria

Canarias ha realizado más de 200.000 pruebas PCR para detectar el coronavirus desde marzo, y Gran Canaria y Tenerife, las dos islas más pobladas, son las que concentran mayor número, informa la Consejería de Sanidad

Desde el inicio de la pandemia, todas las islas han recogido muestras para las pruebas PCR, si bien al comienzo la mayoría eran procesadas en los hospitales generales de referencia de las dos islas capitalinas.

Sin embargo, en los últimos meses todos los hospitales insulares se han ido dotando de equipos de detección de PCR, como los sistemas Panther, Filmarray o Genexpert, se indica en un comunicado.

Desde el servicio de Microbiología del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, la jefa de Laboratorio de Biología Molecular, Julia Alcoba, explica que existen varios tipos de pruebas para el diagnóstico en laboratorio del SARS-CoV-2, entre las que están las PCR, las pruebas de detección de antígenos y las técnicas de detección de anticuerpos (IgM/IgG).

En primer lugar, destacan las PCR (reacción en cadena) que son pruebas de detección de ácidos nucleicos. En la actualidad es la técnica de referencia y de elección para el diagnóstico de la COVID-19, cuyas muestras se obtienen mediante la extracción de material nasofaríngeo y orofaríngeo.

La jefa de Laboratorio de Biología Molecular del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, Julia Alcoba, explica que la PCR se realiza en laboratorios de microbiología clínica con personal experto en microbiología molecular en un entorno donde se requieren implementar medidas de bioseguridad.

Se trata de una técnica utilizada para amplificar secuencias de ADN y se lleva a cabo en dos fases: extracción (una hora aproximadamente) y amplificación de los ácidos nucleicos (entre una y dos horas).

Está basada en la amplificación de fragmentos de ADN mediante ciclos consecutivos de incrementos y bajadas de temperatura, lo que permite, a partir de pocas secuencias iniciales de ADN (pocas copias de material genérico) ampliar a grandes cantidades que pueden ser detectadas mediante fluorescencia.

La técnica amplifica ADN, por lo que en el caso de del ARN vírico es necesario primero convertirlo a ADN (por transcripción inversa, RT, reverse transcription) para, a partir de entonces, iniciar el proceso de PCR, llamado RT-PCR.

Para el diagnóstico de confirmación en zonas sin circulación del virus se necesita la positividad frente a dos genes distintos de COVID-19, uno de ellos específico del mismo, o positividad frente a un betacoronavirus más una identificación al menos parcial del genoma del virus COVID-19.

En zonas de transmisión comunitaria, se considera suficiente la positividad de la rRT-PCR para un único gen que sea discriminatorio de COVID-19.

El aparataje necesario para la realización del diagnóstico molecular consiste en un sistema de extracción de ácidos nucleicos y en un termociclador donde realizar la PCR. Los procesos se pueden realizar en un único analizador que automatiza ambos.

Estos analizadores pueden ser de gran calibre permitiendo analizar un elevado número de muestras. En Canarias hay analizadores de este tipo en todos los hospitales.

Entre ellos, está el Panther, el Cobas 6800, Alinity M o el m2000. Otros analizadores también automáticos que analizan muestra a muestra son Filmarray, GenXpert y Liat. EFE

as