EFESaro Prieto Tajuya (La Palma)

Entre 300 y 400 vecinos que aún permanecían en los barrios de Tajuya, Tacande de Abajo y Tacande de Arriba, en La Palma, han tenido que abandonar sus casas en menos de quince minutos, al verse de repente expuestos a la posible caída de material piroclástico por la mayor explosividad del volcán.

Estas personas han expresado su temor e impotencia por verse forzados a dejar sus hogares, que hasta hace solo unas horas eran el punto más cercano al volcán dentro del perímetro de seguridad.

Casi el 80 % buscará acomodo en casas de familiares y amigos que residen en la isla. Los demás serán trasladados al albergue de emergencia habilitado en el cuartel El Fuerte, de Breña Baja, explica el concejal Ómar Hernández, responsable del operativo montado en el campo de fútbol de El Paso, el punto de reunión.

Los vecinos cuentan que apenas han tenido quince minutos para salir de sus viviendas y llevarse algunas de sus pertenencias.

Les han dicho que, en principio, no hay peligro de que llegue la lava a sus barrios, pero que deben alejarse por el material que las últimas horas expulsa el volcán al aire, explica una vecina.

Entre las desalojadas, está una mujer mayor que se resiste a marcharse de su casa de Tacande, convencida que la lava no llegará allí, relata su hija Laura, que ha venido a recogerla.

La hija lleva días insistiéndole para que prepare una maleta, pero ella se niega a pensar que la casa en la que han vivido varias generaciones familiares se vea afectada.

También Dulce ha tenido que de su casa a la carrera y afirma que está atemorizada por las explosiones. Durante la tarde se han oído muchas y se ha incrementado notablemente el humo.

El responsable del operativo de Bomberos de Tenerife desplazado en La Palma, Jesús Marrero, explica que también sus compañeros y él tuvieron que salir del lugar donde estaban limpiando azoteas cargadas de ceniza para evitar que colapse. En algunas, la capa superaba ya los 20 centímetros de grosor, explica. EFE