EFESanta Cruz de Tenerife

El obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, ha pedido perdón este viernes por sus declaraciones sobre la homosexualidad, que calificó como "pecado mortal" en una reciente entrevista a la Televisión Canaria, y ha admitido que no estuvo "acertado".

En un comunicado, Bernardo Álvarez pide perdón "a cuantos haya podido ofender con mis palabras, de manera especial a las personas LGTBI, a quienes expreso mi respeto y consideración".

"He de reconocer que no estuve acertado al responder a algunas cuestiones que requieren una más detenida reflexión y explicación", abunda el obispo de la Diócesis Nivariense, y añade: "no quise fomentar la discriminación, ni comparar la homosexualidad con el alcoholismo ni con cualquier otra realidad".

"Lamento haber inducido a confusión y causado dolor", asegura Álvarez, quien como obispo, indica, reitera su "adhesión a las enseñanzas de la Iglesia" y su "voluntad de transmitirlas fielmente".

Asimismo, manifiesta su comunión con el Papa Francisco y su magisterio.

Las palabras de Bernardo Álvarez han causado un enorme revuelo y generado un hondo rechazo en la sociedad e incluso en la clase política, empezando por el presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, que las calificó como "inaceptables".

El sindicato CCOO ha solicitado a la Fiscalía que invesigue al obispo de Tenerife por sus declaraciones sobre la homosexualidad, porque considera que "pueden ser tipificadas como delito de odio".

Mientras, la asociación LGTBI Diversas ha lanzado una campaña en internet pidiendo el cese del obispo en la que ha recabado más de 4.440 firmas en 24 horas.

Esta asociación LGTBI recuerda que en 2007 el obispo de Tenerife "justificó" los abusos sexuales a personas menores indicando que "hay niños que provocan", además de señalar que "la homosexualidad perjudica a las personas y a la sociedad". EFE

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