EFELas Palmas de Gran Canaria

El ciudadano lituano que confesó ante la Policía haber secuestrado en 2002 al empresario José Bolaños y a su familia en su vivienda para robarle junto con cuatro hombres de su misma nacionalidad ha negado este jueves los hechos ante la Audiencia de Las Palmas, por lo que el fiscal ha retirado la atenuante de confesión.

"No me reconozco en los hechos que se han juzgado", han sido las únicas palabras que ha pronunciado el acusado, Suigzda V. en su derecho a la última palabra al concluir el juicio, en el que se ha acogido a su derecho a no declarar.

Su confesión, que se produjo casi diez años después de que ocurrieran los hechos, es la prueba principal de este caso (la única, según su defensa), que fue sobreseído provisionalmente en 2003 y que se reabrió tras presentarse el acusado en la Comisaría de Maspalomas y confesar de manera espontánea.

Ni el empresario, que no ha podido asistir juicio por sufrir Alzheimer -aunque su declaración ante el juez instructor ha sido leída en la sala-, ni su mujer y ni su hijo de 16 años entonces, que fueron víctimas de los asaltantes, vieron aquella noche las caras del procesado y de los otros cuatro ladrones, también de nacionalidad lituana.

Conforme a la confesión de 2012 de la que Suigzda V. ahora se retracta, en el robo obtuvieron un botín de cerca de 500.000 euros, la mayoría en billetes de 500 euros guardados en la caja fuerte del dormitorio del matrimonio, unas cifras que la familia Bolaños eleva a cerca del doble de esa cantidad y a las que añade joyas.

El fiscal ha mantenido su petición de condena por tres delitos de detención ilegal, uno de robo con violencia en concurso medial, y tres de lesiones con la circunstancia agravante de disfraz, ya que los tres asaltantes que entraron en la vivienda tenían la cara cubierta con pasamontañas.

La acusación pública considera que el acusado es responsable de esos delitos aunque permaneciera fuera de la casa, en un coche, según la versión de la que ahora se ha desdicho, porque se benefició igualmente.

Así mismo, ha pedido que se le aplique la atenuante de dilaciones indebidas y, en concepto de responsabilidad civil, que indemnice al empresario con los 500.000 euros que le robaron, más otros 7.819 euros en compensación por las lesiones y secuelas que sufrieron las tres víctimas.

El abogado de la acusación particular, Sergio Valentín, al igual que el fiscal, ha mantenido la misma condena, por lo que el acusado se enfrenta a 16 años y seis meses de cárcel.

La defensa ha reclamado para su cliente la absolución y además ha hecho hincapié en que el empresario, en su declaración, dijo que los asaltantes eran marroquíes, algo que repitieron otros testigos.

Además, ha pedido al tribunal que considere nulas las declaraciones que efectuó su defendido en su día en la Comisaría, porque entiende que se vulneraron sus derechos, y demandado que se declaren prescritos los delitos de robo y lesiones.

Al respecto, ha argumentado que el único delito que podría existir es el de detención ilegal, pero tampoco participó su cliente, pues conforme a lo que confesó en 2012 él no entró en la vivienda, sino permaneció en uno de los dos coches que emplearon esa noche para el atraco.

Tanto la esposa de Bolaños como su hijo han relatado al tribunal de manera detallada lo que ocurrió aquella noche que ninguno ha podido olvidar y en la que la mujer ha dicho que llegó a pensar que sus otros siete hijos "se iban a encontrar en el tanatorio con tres cajas".

Las dos víctimas han contado que estaban viendo la televisión y el hijo ha detallado que él fue asaltado en el salón y su madre en la cocina, pues se había levantado a beber agua, y ambos han afirmado oque fueron golpeados y atados de pies y manos, y que les taparon los ojos y boca y los introdujeron en el baño, donde los dejaron tirados en el suelo.

Tanto el hijo como la madre intentaron de manera inútil resistirse, y los dos han explicado que cuando llegó José Bolaños a la casa se lo llevaron al dormitorio y también lo ataron de pies y manos.

En su declaración leída hoy en el juicio, José Bolaños contó al juez instructor que, para arrancarle la combinación de la caja fuerte, le amenazaron con matar a su esposa y a su hijo, al que le pusieron una bolsa de plástico en la cabeza.

Los policías que tomaron declaración al acusado en la Comisaría han defendido que cumplieron "escrupulosamente" con las diligencias de las actuaciones.

Uno de ellos ha señalado que Suigzda V.confesó de forma espontánea que en el robo participaron otros cuatro lituanos y que la información del botín se la dieron dos españoles, "del entorno de la seguridad privada" que trabajaban en dos complejos turísticos del sur de Gran Canaria y a los que entregaron 25.000 euros a cada uno.

Este policía ha comentado que el acusado, cuando llegó su abogado, se mostró temeroso por los nombres que había facilitado y la cantidad robada en la casa, y que entonces dijo que él se había quedado en el coche y no entró en la vivienda. EFE