Hasta las siete de la tarde. Ese es el límite de tiempo que las autoridades han concedido a los mas de 700 habitantes del barrio de La Laguna en Los Llanos de Aridane para que procedan a la evacuación de sus viviendas.

Las coladas del volcán de Cumbre Vieja, en su caprichoso camino, bajan enfilando a esta zona del municipio para causar mas daño del ya provocado en el barrio vecino de Todoque. El centro de La Laguna, donde se encuentran la plaza y la iglesia, el lugar escogido semanas atrás por los Reyes de España para tener un encuentro con los damnificados en los primeros días de la erupción, es ahora un hervidero de camionetas cargadas de muebles y enseres familiares intentando alejarse de los dominios del volcán. Marcelino Hernández, presidente de la Asociación de Vecinos de La Laguna, relata a EFE los difíciles momentos que está viviendo la población de toda esta zona.

"Ya tuvimos que sufrir con la evacuación de Todoque y ver cómo el volcán se llevaba cientos de casas y fincas; ahora nos toca a nosotros", comenta mientras amarra con una cuerda a las barandas de una camioneta repleta los enseres que ha ayudado a su vecino Manuel a desalojar de su vivienda. En total son más de 6.200 personas las que han sido desplazadas de sus viviendas por parte de la furia de la lava del volcán, según informó este martes el director técnico del Plan de Emergencias Volcánicas (Pevolca), Miguel Angel Morcuende. En el Bar Central, a pocos metros de la Parroquia de San Isidro Labrador, están desalojando todo el mobiliario: Sillas, mesas, máquinas recreativas, cafeteras, neveras... todo se carga en diversos camiones con el fin de "salvar lo que se pueda", dice su dueña, que recuerda que ese establecimiento lleva abierto más de 40 años. Un poco más abajo, cerca de la cooperativa Volcán de San Juan, en el bar Casa Gloria se sirven las últimas copas a los clientes que allí se encuentran. La mayoría son habituales, residentes en La Laguna y agricultores.

Algunos son optimistas, dentro de lo que cabe ante estas circunstancias. "Yo estoy en la creencia de que la lava se va a desviar ahí arriba, y va a caer para el sur", indica uno de los presentes. Frente a Casa Gloria se encuentra una ferretería que vende además material de construcción. Uno de sus propietarios, Ricardo Martín, señala resignado que llevan desde este lunes a primera hora sacando todo el material y productos que puedan.

"Los colocamos en palets y los transportamos en camiones a diversas naves que nos han prestado. Queremos salvar lo más que podamos". Ricardo tiene claro que la colada llegará hasta allí y que perderán la nave industrial que tienen él y sus hermanos desde hace más de 25 años, y que es el sustento económico de la familia.Entre los voluntarios que ayudan a desalojar esta empresa de materiales de construcción se encuentra el propio alcalde de Tijarafe, Marcos Lorenzo, que, con ropa de faena y el rostro cansado, cuenta a EFE lo importante que es en estos momentos ayudar a salvar aquellas cosas que en cada vivienda más aprecian.

"La solidaridad de todos los municipios de La Palma se ha puesto de manifiesto con esta catástrofe. Todos los palmeros hemos entendido la gravedad de lo que está pasando en el Valle de Aridane, y por ello cualquier esfuerzo que podamos aportar es poco para lo que están viviendo estas miles de personas frente a este infierno de volcán", indica el alcalde.

Aunque la denominada colada norte del volcán se encuentra bastante lejos de esta zona, todos los habitantes de La Laguna se han puesto de manera inmediata a desalojar sus casas.

"Hemos visto lo que ha hecho la lava con nuestros vecinos de Todoque, y no voy a esperar a última hora", señala Manuel mientras carga un colchón en una camioneta.

"Abajo en Todoque la colada se llevó mi finca de plátanos; estuve 32 años trabajando en Venezuela para tener algo aquí a mi regreso, y ahora lo he perdido; no voy a esperar a que ahora la lava me robe más", sentencia. Días atrás La Laguna era el resguardo de los vecinos de Todoque, allí incluso se oficiaba la misa de los feligreses devotos de San Pio XI cuya ermita fue arrasada por la colada; ahora en los vecinos se aprecia el miedo en sus caras y la desesperación. Calle abajo dos mujeres se afanan en transportar dos grandes maletas. Su peso es tal que hasta una periodista de TV3 se ofrece a ayudar. Un pequeño gesto que es inmensamente agradecido. Cerca de allí en su vivienda, Valentín Ramos, prepara un pequeño remolque para transportar a sus mascotas, tres perros que nos confiesa que no sabe qué va a hacer con ellos. "No sé adónde iremos a parar a partir de las siete de la tarde, y tampoco dónde poner los perros", nos dice preocupado este joven técnico de equipos de oficina y que tiene su propio taller de reparación en el garaje de su casa.

"Aquí lo dejaremos todo, nos llevamos lo imprescindible, supongo que podremos volver mañana y otro día a sacar las cosas, eso va a depender de cómo baje la lava", comenta. Las próximas horas serán muy tensas para los vecinos del barrio de La Laguna, como lo fueron para los del lindante barrio de Todoque.

El volcán no da tregua y continúa con su actividad echando lava y haciendo nuevas coladas a su antojo.

Este martes 12 de octubre ha sido un día oscuro en el Valle de Aridane. La densa capa de cenizas no ha dejado asomar el Sol en ningún momento del día; pero también ha sido un día gris para miles de habitantes que se han vuelto a enfrentar a la fuerza del volcán como expresión máxima de la Naturaleza. EFE