EFESanta Cruz de Tenerife

El presidente del Parlamento de Canarias, Gustavo Matos, ha destacado este lunes que los canarios que terminaron en campos de concentración como el de Mauthausen fueron perseguidos porque luchaban por la libertad, la democracia y un mundo mejor.

De este modo habló Gustavo Matos durante la inauguración de la exposición "186 escalones, en memoria de los canarios de Mautahusen 1945-2021", y que, en palabras del presidente del Parlamento regional, de alguna manera siguen vivos porque no han sido olvidados.

Gustavo Matos ha insistido en que esos 46 canarios de La Palma, Tenerife, La Gomera, Gran Canaria y Lanzarote, no acabaron en el campo de concentración por casualidad ni de forma aleatoria, y ha hecho hincapié en que todos eran demócratas republicanos, la mayoría de ellos vinculados a movimientos progresistas.

La desgracia que tuvieron fue que en España hubo un golpe de Estado por el cual fueron perseguidos, y los golpistas colaboraron después con el régimen nazi.

Ha comentado que la historia de los canarios que han estado en campos de concentración es "profundamente" desconocida, y ha explicado que cuando él era una de esas personas que lo desconocía cayó en sus manos un libro editado por la Cultura Popular Canaria en el que se describen las desgracias de canarios en campos de concentración.

Le llamó la atención de forma especial el caso de Sebastián Perera, que, al igual que Gustavo Matos, fue concejal en el Ayuntamiento de La Laguna, y cuyo "único pecado fue formar parte de la corporación cuando estalló el golpe de estado.

Sebastián Perera fue detenido y enviado al campo de concentración de Fyffes, en la capital tinerfeña, y en un intercambio de prisioneros republicanos y golpistas le llevó a Barcelona, desde donde huyó a Francia, país en el que fue detenido y realojado en un campo de concentración de republicanos españoles.

"Con tal mala suerte de que estalló la Segunda Guerra Mundial, los nazis invadieron Francia y los republicanos españoles acabaron en los campos de concentración", cuando su "único pecado era ser demócratas", ha reiterado Gustavo Matos.

El presidente del Parlamento de Canarias ha subrayado asimismo que cuando fueron liberados los campos de concentración quienes los habían sufrido fueron abandonados, ya que el régimen franquista les impidió volver a su país.

Durante la inauguración de la exposición, Caridad Rosa Varona tocó al chelo una pieza de la lista de Schindler, obra de John Williams, y la poeta Elsa López pronunció los nombres de los veintiocho canarios que fueron asesinados en el campo de Mauthausen, así como el de los dieciocho que sobrevivieron.

El consejero de Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad del Gobierno de Canarias, Julio Pérez, ha afirmado que esta exposición es un acto de memoria, "sin la que no se puede vivir", pero también de justicia, "que nunca llega tarde y siempre es oportuna", y también de consuelo, porque "ante el horror y la maldad, siempre nos preguntamos si la humanidad progresa", algo que él cree que sí.

Julio Pérez ha reconocido que nunca será excesivo el recuerdo de aquel horror.

La exposición es obra del periodista y escritor Eduardo Cabrera, quien ha agradecido a quienes han hecho posible este acto, que es un homenaje a quienes han sufrido "la mayor aberración de la que ha sido capaz el ser humano", y ha añadido que ahora se puede decir "por fin, ya están de vuelta, están en casa".

Ha señalado asimismo que "186 escalones, en memoria de los canarios de Mauthausen. 1945-2021" es "justicia, un viaje incómodo pero necesario" y ha recordado el proyecto Stanford que en 1971, en la prisión del mismo nombre, llevó a cabo el psicólogo Philip Zimbardo para tratar de explicar cómo es posible que seres humanos sean capaces de infringir tanto sufrimiento y tan gratuito a otros seres humanos.

La conclusión, aunque difícil de entender, es sencilla: " Cualquier persona normal, tú y yo, podemos convertirnos en monstruos si se dan las circunstancias adecuadas", que se construyen con discursos que siembran el conflicto, la diferencia, el rencor y la sed de venganza, ha agregado.

Eduardo Cabrera ha manifestado asimismo que el holocausto y los campos de concentración y exterminio no surgieron de pronto, ya que fueron el resultado de sembrar el odio durante décadas, y ha reclamado contar la historia con sus luces y sus sombras para así poder transmitir el aviso de lo que somos capaces de hacer si nos dejamos llevar por la semilla del odio, como dijo el escritor, Primo Levi.

El presidente de la Federación Canaria de Islas (Fecai), Mariano Hernández Zapata, ha recordado que con esta exposición se pretende volver a casa a las víctimas canarias en el campo de concentración de Mauthausen, y ha subrayado que en Canarias también se sufrió el odio durante la Segunda Guerra Mundial.

Hernández Zapata ha mostrado su convicción de que es necesario construir una sociedad en la que esto no vuelva a suceder. EFE

rdg (foto)