EFEM.J. Romero Santa Cruz de Tenerife

Ofrecer una atención adecuada a las víctimas de la violencia machista requiere de más recursos y de dotar con más personal a los centros existentes, defiende la jefa de la Unidad contra la Violencia de Género de la Subdelegación del Gobierno en Santa Cruz de Tenerife, María Rosa Sánchez Romo.

Los centros del Servicio Insular de Atención a las Mujeres (SIAM), pertenecientes al Cabildo de Tenerife y en los que se proporciona un servicio especializado e integral a víctimas de violencia de género, “están desbordados e incluso con listas de espera”, asegura Sánchez Romo en una entrevista con Efe.

Esos centros proporcionan un servicio especializado e integral a víctimas de la violencia machista y, en ese proceso, la jefa de esta unidad observa que, para que sea "realmente integral, todos los organismos e instituciones que cubren los diversos ámbitos de actuación tienen que estar coordinados y unificar protocolos, aunque en la actualidad existe uno interinstitucional".

La violencia machista se sustenta, según María Rosa Sánchez Romo, en la perspectiva de género, pero no solamente vista como "los roles que una mujer o que un hombre tienen en la sociedad", sino como una historia real de jerarquización del poder.

Como docente, cree que la educación y la formación deben estar muy presentes en el modo de construir y combatir aspectos que conduzcan hacia una sociedad igualitaria y, por ello, subraya que la educación, proceso que dura toda la vida, debe basarse en la familia, la escuela y la sociedad y es determinante a la hora de concebirlas.

Sus años de profesora en el Instituto Cabrera Pinto de La Laguna, donde llevó a cabo proyectos en formación para la igualdad y educación afectivo sexual, le han servido para tener una perspectiva más amplia a la hora de enfrentarse a este nuevo reto dentro de la Subdelegación del Gobierno, cargo que ocupa desde hace ocho meses.

De hecho, esa formación y docencia sobre la prevención le sirven hoy día, explica, para entender de una forma más global cómo funciona la violencia de género, aunque es tajante y asegura que "es un problema radical, de raíz, de una sociedad jerarquizada donde el hombre está y se siente por encima de la mujer".

En esa igualdad que, de hecho, "no está ni constatada ni es real", los enemigos que se presentan son numerosos y variados, pero para la jefa de la unidad de violencia de género, el "neosexismo" y el "neomachismo", que se caracterizan por afirmar que la igualdad ya está conseguida y que no hay nada que cambiar, son los más difíciles de combatir.

Cuarenta y seis mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o exparejas en lo que va de año en España, según la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, algo que invita a mirar detrás de las estadísticas, a pensar en esas mujeres que no se atreven a denunciar y que viven situaciones que ni aparecen ni son visibles para el sistema, señala.

“Las estadísticas no sólo dan información de lo que se ve, sino de lo que hay detrás, por lo que no representan la realidad absoluta, sino aquella parte visible que se atreve a dar el paso adelante”.

Mujeres, prosigue María Rosa Sánchez Romo, que sufren agresiones que no denuncian porque han incorporado cierto código de conducta dentro de las relaciones sexuales y ni siquiera son conscientes de que están siendo violadas.

"Enseñar a un joven qué es la sexualidad le permitiría, ahora que tienen un amplio acceso a la pornografía y que es la única forma que algunos tienen de acercarse a ver qué es eso del sexo, saber cómo es, qué se hace, darse cuenta de que su sexualidad no es la pornografía”, defiende esta experta.

En este sentido, asevera que la pornografía "no es una forma sana de enseñar la sexualidad y tiene un efecto nocivo para la sociedad", porque modelos llegan a niños y niñas que no tienen madurez sexual y afectiva suficiente y que asumen que ese es el patrón de comportamiento que tienen que desarrollar con sus parejas.

El tratamiento informativo que se hace de la violencia de género y de la mujer tienen, a su juicio, que ir de la mano ya que, por ejemplo, "de nada sirve que se informe de cuál es la situación de esta lacra en un periódico cuando unas páginas más adelante se exponen fotografías del cuerpo de una mujer que se vende".

Por eso, sostiene que no tiene sentido que haya políticas de igualdad en ayuntamientos que a su vez convocan concursos de belleza o de reinas infantiles y llama a "mantener la coherencia y dar pasos firmes, sin fisuras ni excusas". EFE

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