EFELaura Herrera Las Palmas de Gran Canaria

Convalidar sus estudios, encontrar un trabajo acorde a su preparación e integrarse por completo en la sociedad son algunas de las tareas más difíciles a las que las mujeres africanas se tienen que enfrentar al llegar a Canarias, donde tienen que luchar contra unos estereotipos que las etiquetan como cocineras o como limpiadoras del hogar.

"La mujer africana tiene otras metas, no solo trabaja en la gastronomía, limpiando en casas y hoteles ni cuidando de sus hijos", explica a Efe la coordinadora de la Asociación de Mujeres Africanas en Canarias (AMAC), Farma Amadou Gueye, quien defiende que la integración en la sociedad no sólo pasa por encontrar un trabajo, sino también por hacer vida social. Esta organización, nacida este año en Las Palmas de Gran Canaria, colaborará este lunes con EFE y Casa África en la entrega del Premio Saliou Traoré de Periodismo en español a su primer ganador, el periodista grancanario afincado en Senegal Pepe Naranjo, con el objetivo de dar visibilidad a la información que nace en el continente y que muchas veces no alcanza al resto del mundo.

La gran mayoría de las mujeres africanas que viven en el archipiélago tienen títulos de ingeniera, abogada, médico o enfermera, pero “al llegar aquí lo que pueden hacer es limpiar o trabajar en la calle”, debido a lo complicado de convalidar su titulación en España, ha añadido Gueye, para insistir en que las mujeres africanas de las islas "no quieren etiquetas" sino "cambios".

Esta dificultad para acceder un empleo para el que se está preparada la ha sufrido de forma personal la presidenta de AMAC y directora de Canafrik, Fatimata Sogho M'baye, quien explica que la asociación nació tras detectar que las mujeres "hacen poco y casi no se les ve porque no participan en otro ámbito que no sea la gastronomía".

"No tiene que ser así: la mujer tiene mucho que hacer", enfatiza.

Por cuestiones culturales, si sus maridos han emigrado muchas mujeres se ven en la obligación de desplazarse con ellos, una situación que provoca que "una profesional que en África tenía un puesto muy importante tenga que dejar su carrera para encontrarse con su esposo", explica M'baye.

Además, encontrar un trabajo en las islas se complica aún más para estas mujeres si tienen hijos, ya que deben buscar, encontrar y pagar a alguien que cuide de ellos y, en la gran mayoría de casos, no disponen del dinero suficiente.

"Esto empuja a muchas de ellas a preferir quedarse en casa y cuidar de sus hijos", lamenta.

En el archipiélago viven mujeres de Senegal, Mali, Burkina Fasso, Sáhara Occidental, Marruecos, Guinea-Bisáu y Mauritania, de donde proceden Farma y Fatimata, entre muchas otras nacionalidades.

Las africanas, a veces en solitario y otras junto a sus hijos y maridos, abandonan sus países natales en busca de una vida mejor y, al llegar a las islas con esperanza de obtenerla, se encuentran con una sociedad con prejuicios que, como han explicado estados dos mauritanas afincadas en Las Palmas de Gran Canaria, las etiqueta como cocineras o limpiadoras.

"Una no sale y deja a su familia porque quiere. A ninguna de nosotras nos gustaría estar aquí", asegura Farma Amadou Gueye para recordar que la obligación de emigrar nace con la falta de oportunidades y que, en su momento, durante el siglo pasado, los canarios también se vieron forzados a abandonar su tierra para buscar mejores condiciones de vida.

La gran mayoría de estas mujeres desean volver a su país junto a esas familias de las que se han separado y con las que mantienen contacto diariamente, pero prefieren "tener un plato de comida que volver y morir de hambre", asevera.

"Conocer primero antes de juzgar" es lo que piden Farma y Fatimata a la población isleña, "empatía, no solo con las mujeres africanas sino con cualquier persona extranjera".

A dicha falta de empatía se le añade el desconocimiento del continente africano por parte de la gran mayoría de la población que "solo conoce pateras, hambre y políticos", lamentado Gueye, recordando lo rica y diversa que es su África.

Por desgracia, las tragedias y los desastres es "lo que se ve" del continente en el resto del mundo pero "aquí están las mujeres africanas para romper" con esa tendencia, remarcan las impulsoras de AMAC. EFE

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