EFE

Las Palmas De Gran Canaria

El proyecto "Clave A" formará a más de 1.000 profesionales canarios ya inscritos con trabajos relacionados con la infancia y la adolescencia, como funcionarios, monitores de campamentos, fuerzas y cuerpos de seguridad o profesorado, entre otros perfiles, para ayudarles a prevenir y sensibilizar contra el abuso sexual a menores.

El programa ha sido puesto en marcha por la Consejería de Derechos Sociales del Gobierno de Canarias, la Fundación Mapfre Guanarteme y el Juzgado de Instrucción número 3 de Las Palmas de Gran Canaria, el primero especializado en violencia contra la infancia en España.

Durante la presentación del programa en la capital grancanaria, el magistrado Tomás Martín ha señalado la importancia de contar con programas y proyectos que, en base a lo que establece la ley de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia, contribuyan a hacer cumplir el derecho de los niños a ser protegidos durante esas etapas.

"Hay una cuota de responsabilidad respecto a la impunidad de la que todas las administraciones públicas forman parte. Por eso hay que reclamar más medios. Nuestro criterio, y en ello trabajamos, es demostrar científicamente que el buen trato a la víctima reduce la impunidad del delito y conduce a una mejor obtención de la prueba", ha reflexionado el magistrado, que ha insistido en que contar con formación adecuada ya no es solo facultativo sino un derecho que tienen niños y adolescentes.

De este modo, Martín ha pedido utilizar la tecnología al alcance para, por ejemplo, recoger las manifestaciones de la víctima al momento de hacerlas o la puesta en marcha del trabajo de victimización secundaria con realidad virtual, "la primera experiencia de este tipo en el mundo".

"La infancia no admite terrenos a ciegas. El tiempo pasa, los niños se convierten en adultos del mañana y en muchas ocasiones en victimarios, con víctimas del mañana. En nuestras manos está tratar de evitarlo", ha apuntado el juez, que también ha señalado los logros del Juzgado de Instrucción número 3, como haber reducido de cinco meses a 14 días el tiempo medio que se tarda en realizar a un menor una prueba preconstituida.

Martín ha destacado asimismo la creación de un kit específico diseñado para la infancia para tomar muestras de ADN o que se haya terminado el "maltrato institucional" que existía antes a, por ejemplo, niñas con el desarrollo de la rama de pediatría y ginecología forense.

"El objetivo central desde la perspectiva del juzgado es que no exista concepto de espera. Lo que queremos demostrar es que cuanto mayor y mejor buen trato se da a la víctima, y esto no es solo respecto a infancia y adolescencia, radicalmente baja la impunidad", ha resumido Martín.

Por su parte, la consejera de Derechos Sociales, Noemí Santana, ha destacado que el proyecto será una herramienta "salvavidas" para muchos niños y lo ha asimilado a la experiencia de "Mascarilla 19", que servía como señal de socorro en las farmacias para las víctimas de violencia de género durante los meses del confinamiento por la covid.

Santana ha destacado la necesidad de la formación de profesionales "que están en contacto con los chicos" con el objetivo de que se generen los vínculos de confianza para poder trasladarles lo que ocurre.

"Hay muchos niños y niñas víctimas y, de todos ellos, el 84 % son abusados por alguien de su entorno cercano", ha alertado la consejera, que ha insistido en poner "todos los instrumentos posibles" para facilitar la comunicación de esta situación a través de señales o dibujos como los que promueve este proyecto.

Así, la directora de la Fundación Mapfre Guanarteme, Esther Martel, ha coincidido en que la prevención es una herramienta fundamental "para conseguir un futuro más seguro" al que se llega a través de la formación, la divulgación y sensibilización como claves para detectar y prevenir situaciones de abusos a niños y adolescentes.

Martel ha detallado que el curso de formación previsto dentro del programa está diseñado para ámbitos como los centros educativos no universitarios, fuerzas y cuerpos de seguridad, personal de emergencias, entidades de acción social como fundaciones u ONGs, federaciones deportivas, profesionales del ocio y tiempo libre, técnicos del ámbito público o estudiantes.

Se trata, ha abundado Martel, de formación transversal diseñada para ayudar a detectar situaciones de abuso, saber cómo actuar ante ellas y prevenirlas de tal forma que puedan acompañar al menor y no se conviertan en víctimas.

El curso consta de seis módulos e incluye formación legal o psicológica, herramientas para la detección de abusos a través de los dibujos de los niños, sesiones sobre la descripción de perfiles de abusadores y temas centrados en la prevención de abusos a través de redes sociales e internet.

La Fundación Mapfre también lanzará la campaña de sensibilización #ClaveAVeranoSeguro y, una vez que finalice este curso dirigido a profesionales que trabajan con menores y adolescentes, organizará talleres preventivos en los colegios de las ocho islas, diseñados en función de la edad de los escolares.

El proyecto también ha contado con la colaboración de la asociación Starup, dirigida por Sonya Arup, quien ha destacado la importancia de visibilizar los gestos que alertan del abuso y ha abogado por "ponérselo fácil" a los niños con el dibujo de la "A" con un sonrisa triste o del gesto con los dedos de la V al revés como señal de ayuda. EFE

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