EFELas Palmas de Gran Canaria

El juez que supervisa el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de Las Palmas de Gran Canaria ha ordenado su desalojo, tras detectar que los contagios de coronavirus se están extendiendo entre los inmigrantes allí recluidos en una situación favorecida por su "hacinamiento".

En un auto hecho público esta tarde, el magistrado Arcadio Díaz Tejera da instrucciones a las autoridades para que los internos del CIE de la capital grancanaria sean reubicados en centros de acogida social "al ritmo más ágil posible", pensando en su salud, en la de los trabajadores del centro y en la de la población en general.

El juez recuerda que los extranjeros "encerrados en la antigua cárcel de Barranco Seco" están allí sin haber cometido delito alguno, sino solo por haber entrado en España de forma irregular y a la espera de que se ejecuten sus órdenes de repatriación.

Sin embargo, recalca, esas órdenes de expulsión no se van a poder llevar a cabo en estos momentos, debido a las restricciones que impone el decreto que declara a España en estado de alarma y a la "prohibición" de los vuelos con los que se efectuaban.

Díaz Tejera subraya que, salvo la libertad de movimiento, los internos del CIE conservan todos sus derechos constitucionales, por lo que procede tomar medidas para asegurar "el prioritario derecho a la salud" que tienen ellos y los funcionarios del CIE.

"El ritmo de remisión" de los inmigrantes del CIE a plazas sociales "debe ser el mas ágil posible debido al progresivo contagio que se está produciendo en el centro por el hacinamiento en que se encuentran los internos y por la inexistencia de las condiciones adecuadas para garantizar el debido aislamiento de los internos con síntomas o que han dado positivo por contagio del COVID-19".

El juez explica en su auto que toma la decisión de desalojar el CIE por "estrictas razones de salud y orden público, dada la imposible expulsión del territorio nacional (de sus internos) por causa de fuerza mayor, y por estrictas razones de humanidad, velando por el derecho a la salud tanto de los agentes cuanto de los migrantes que se encuentran en el centro".

Díaz Tejera ha dictado esta medida tras recibir una comunicación del jefe de Sección de Epidemiología y Prevención del Servicio Canario de la Salud, Amós García Rojas, en la que se le informa de que, por su edad (la mayoría son jóvenes), es previsible que los internos del CIE de Gran Canaria superen el contagio de COVID-19 "con un cuadro clínico leve e incluso asintomático".

Sin embargo, el jefe de Epidemiología también advierte de que "es razonable entender que dadas las vías de transmisión de ese microorganismo, el hacinamiento constituye un factor favorable para la expansión de la infección entre las personas hacinadas, por lo que lo ideal es disponer de espacios que eviten esa situación".

A falta de confirmación de las cifras por parte de la Delegación del Gobierno, las estimaciones que maneja la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) de Canarias indican que en Barranco Seco había en este momento medio centenar de internos, ya que desde que decretó el estado de alarma no se había ingresado en él a ninguno de los inmigrantes que han ido llegando en pateras a la isla.

Las plazas de acogida para inmigrantes de que disponen en Gran Canaria Cruz Roja y CEAR en coordinación con la Delegación del Gobierno se han ido llenando con las embarcaciones socorridas en el entorno de las islas desde que se decretó el estado de alarma.

De hecho, de las dos pateras con 30 personas cada una que han sido rescatadas este mismo martes en las cercanías de Gran Canaria, una de ellas ha sido desviada a Tenerife, a pesar de estar más lejos del punto de recogida en el mar, debido a razones logísticas de acogida, según han confirmado a Efe fuentes de las ONG. EFE