EFEVila Baleira (Porto Santo, Portugal)

La decisión del Gobierno de Portugal de encargar por primera vez a una compañía aérea de otro país la ruta de servicio público entre Madeira y Porto Santo ha permitido multiplicar por siete la oferta de plazas entre dos islas, que ha pasado de 19 a 144 diarias en cada sentido.

Con poco más de 5.000 habitantes, Porto Santo depende en la mayoría de sus servicios públicos (hospitales, universidad, gobierno regional) de su vecina Madeira (240.000 residentes), isla de la que dista solo 50 kilómetros y con la que está unida por un enlace diario de barco y una línea aérea, operada desde junio por Binter.

La aerolínea canaria se hizo con la gestión durante los próximos tres años de esta ruta interna en un concurso de ámbito europeo convocado bajo la reglas de obligación de servicio público, en buena parte por su historial en rutas entre islas, tanto en Canarias como más recientemente en Cabo Verde, como sobre todo por su compromiso de elevar de forma sustancial las plazas en oferta.

Sus dos servicios diarios de ida y vuelta entre las dos islas con aviones turbohélices ATR de 72 plazas sobrepasan, con mucho, los 19 asientos en cada sentido que ofrecía como máximo el avión de la anterior compañía gestora de esa línea de servicio público.

"Binter ha llegado en el momento oportuno", señala a un grupo de periodistas españoles el alcalde de Porto Santo, Idalino Vasconcelos, que remarca que los residentes en esta isla se veían obligados hasta ahora a dormir una, y hasta dos noches, en Madeira si se desplazaban, por ejemplo, para una consulta en el hospital.

Porto Santo dispone de un aeropuerto internacional con más longitud que el de Funchal, al que incluso se desvían los vuelos de Madeira cuando el viento cruzado impide allí las operaciones.

Sin embargo, remarca el presidente de su Cámara Municipal, la realidad es que su única conexión operativa son los vuelos diarios a Lisboa, a 900 kilómetros de distancia, porque el resto de vuelos se orientan a la llegada del turista británico, alemán o nórdico.

"Nosotros no vamos a Madeira de turismo, vamos al médico, a comprar, a hacer gestiones... Y el otro avión tenía muchos inconvenientes. Por ejemplo, no cabía una silla de ruedas", añade.

Vasconcelos ha aprovechado además la visita de un grupo de representantes de Binter a las oficinas municipales de Vila Baleira, la capital de la isla, para sugerirles algunos cambios en el horario de las rutas para facilitar a sus vecinos los viajes de ida y vuelta en el día a Madeira, e incluso para animarles a plantearse enlazar Porto Santo con el Portugal continental.

La aerolínea española, que ya vuela desde Canarias a Lisboa, sopesa la posibilidad establecer alguna conexión entre el archipiélago de Madeira y la península (los aeropuertos de Faro, en Portugal, y Sevilla, en España, son sus principales candidatos), aunque desde Funchal.

Porto Santo ve también la llegada de Binter a su aeropuerto como un primer paso para volver a contar con turismo español.

La isla tuvo hace tiempo, aunque en cifras modestas, turistas españoles que llevaban desde Santiago de Compostela y Madrid atraídos por su tranquilidad y su playa de nueve kilómetros de arena dorada, pero esos vuelos desaparecieron con la crisis. Ahora recupera un nexo con España, vía Canarias, con parada en Funchal. EFE