EFEClaudia Carrascal Segovia

El problema del radicalismo islámico tiende a multiplicarse y para combatirlo una de las principales claves es la "valentía política", según la activista francesa Nadia Remadna.

Antes de participar en el IX Encuentro Mujeres que transforman el mundo en Segovia, Remadna ha advertido en una entrevista con la agencia EFE de los riesgos que puede suponer que partidos de ultraderecha o, en general, extremistas hagan frente a radicalismos religiosos.

A su juicio, podría llevar a la restricción de unas libertades que ha costado décadas conseguir, por eso, ha insistido en que es mejor que los partidos moderados aborden esta cuestión, que con las redes sociales y la globalización ya no incumbe solo a una clase social concreta sino que "afecta a todo el mundo".

Aunque España no constituye un ejemplo en esta materia sí que podría posicionarse como "el motor de Europa para dar valentía a los países europeos" y afrontar tanto el extremismo político como religioso, ha detallado.

Eso sí, primero es necesaria una mayor conciencia de la magnitud que puede alcanzar a nivel global el radicalismo porque a su juicio "los españoles creen que no les afecta", motivo por el que ha recomendado mantenerse alerta y evitar los mismos errores que cometió Francia hace diez años, cuando abogaba por la completa libertad religiosa sin ningún control.

Además, ha advertido de que en países como España los riesgos son aún mayores porque están más vinculados a la religión y la fe y puede contribuir a una mayor comprensión con otras religiones, sin detectar las tendencias extremistas.

"El respeto a la fe hace que sea más fácil radicalizar a una persona", ha concluido.

En Europa siempre ha habido musulmanes, pero el radicalismo no se ha producido hasta que han comenzado a leer el Corán y a interpretarlo de una determinada manera, ha indicado Remadna.

Sin embargo, es un problema que, en su opinión, no se puede abordar como el fracaso escolar y se ha mostrado pesimista ante la posibilidad de encontrar soluciones en un futuro próximo, ya que los líderes políticos "no son capaces de llegar a acuerdos", ni tampoco de establecer políticas comunes, tal y como se ha visto en Francia, Inglaterra o Bélgica, ha apuntado.

Nadia Remadna trabaja en el distrito 93 de Seine-SaintDenis de París, símbolo de terrorismo, gueto de bandas y con un alto desempleo juvenil se ha convertido en el barrio en el que el ISIS recluta a sus miembros entre hijos de emigrantes árabes.

En este contexto la activista de familia argelina y madre de cuatro hijos fundó en 2014 La Brigada de las Madres, una asociación que ayuda a las madres y protege a los jóvenes en entornos radicalizados a través de la prevención y de la educación.

En ese sentido, ha sostenido que la situación es cada vez más grave, y si "antes las madres tenían miedo de que sus hijos cayeran en la delincuencia" ahora "el peligro es que se conviertan en terroristas", por eso, ha pedido a los políticos que "dejen de mirar el problema desde su sillón" y "tomen medidas".

Aunque su eje principal de trabajo son estos jóvenes y las ideologías religiosas también se centran en ayudar a los marginales y a las mujeres musulmanas, víctimas de violencia de género que, a pesar de vivir en Francia, son vetadas en los espacios públicos y obligadas a permanecer en sus casas bajo la ley islámica. EFE

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