EFEValladolid

Camino de los veinticinco años de recorrido musical, con un intermedio de probaturas individuales, Café Quijano afronta desde un repertorio ecléctico la "encrucijada generacional" en que se encuentra el grupo leonés más de dos décadas después de la publicación de su primer disco, en 1998.

"Ahora tenemos más aplomo y fundamento que antes. Metemos a más gente en los conciertos. Somos más conscientes de lo que tenemos y de lo difícil que es disfrutar de todo esto veintidós años después", ha explicado este martes Manuel Quijano (León, 1967), el hermano mayor de un trío inmerso en una "encrucijada generacional".

Como un "viaje maravilloso" ha resumido estas dos décadas Óscar Quijano (León, 1969) durante la presentación del concierto que la banda leonesa protagonizará en Valladolid el 16 de febrero (Centro Cultural Miguel Delibes/Sala Sinfónica), dentro de la gira "La vida no es la, la, la", el décimo álbum de estudio de Café Quijano.

Sin abandonar el bolero, el género por el que han transitado desde la reaparición del grupo en 2010 después de varios años de tregua como conjunto, Café Quijano se ha decantado por un sonido "más próximo a lo que hicimos al principio, pero un poco más evolucionado", ha apuntado el hermano mayor.

Es el sonido pop que caracterizó al grupo desde su presentación en el Teatro Emperador de León (1996), así como en sus primeros discos, entre ellos "Café Quijano" (1998) y "La taberna del Buda" (2001), que ahora volcarán en su próxima grabación, prevista para finales de este año, ha desvelado Manuel Quijano.

Mientras tanto, los tres músicos han apostado en su gira por un repertorio ecléctico que conjuga el pop-rock latino de sus comienzos con el bolero de su madurez y las nuevas canciones de esta etapa, un momento que se encuentra "a la altura del mejor" que tuvieron en su día, ha puntualizado.

"Parece que salir mucho en la radio y televisión es sinónimo de éxito, que es verdad, pero ahora es más difícil. Hubo una época en que parecía que nuestro éxito era extraordinario por esa exposición continuada y que ahora parece más apagado u oculto porque no es tanta, pero tenemos más aplomo y fundamento que antes", ha insistido.

Café Quijano se encuentra "plenamente satisfecho" con lo que hace actualmente "porque a veces nos parecía que se quedaba algo en el camino, pero afortunadamente no nos hemos estancado en las canciones más populares de los primeros años", ha reflexionado.

"Nos encontramos en un momento, en una edad en la que curiosamente nos llevamos bien con los padres y con los hijos. Nos encontramos muy a gusto con tíos de cincuenta y tantos años o de cuarenta, y también con sus hijos de veinte o de treinta con los que tenemos muchas cosas en común. Estamos en una encrucijada generacional", ha resumido.

De ese encuentro entre generaciones, que también ha subrayado el hermano menor, Raúl Quijano (León, 1971), surge ese repertorio ecléctico de los conciertos de Café Quijano, donde se encuentran con un "crisol de gente y de edades" y en el que vuelcan los "dos mundos" musicales que les identifican: el sonido pop y el bolero al que durante los últimos años, con tres discos, "hemos dado rienda suelta de una manera intensiva". EFE