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El actor y dramaturgo Rafael Álvarez "El Brujo" (Lucena -Córdoba-, 1950) considera que la sensibilidad del público ha experimentado una transformación durante los últimos años, ya que los canales de comunicación "han modificado" la forma de reaccionar ante sus montajes teatrales.

"El Brujo" pondrá en escena este domingo, a partir de las 22.30 horas en el Castillo de la localidad abulense de La Adrada (2.500 habitantes), la obra "El lazarillo de Tormes", dentro del V Tiétar Festival, incluido en el circuito de "Festivales con Encanto".

La versión de esta joya de la literatura, realizada por Fernando Fernán Gómez, fue estrenada en 1992 y desde entonces el texto ha sufrido una evolución, ya que la respuesta del público ha ido cambiando, al igual que "la forma de entenderla" por parte del público, según ha reconocido a Efe el actor cordobés.

Desde su punto de vista, se ha producido una "transformación de la sensibilidad del público" motivada, entre otras razones, por el hecho de que "los canales de comunicación han modificado su forma de reaccionar" ante este texto.

Ante determinados gag, los espectadores ahora "ríen de otra manera" y hay "sutilezas que no se captan" como al principio, lo que obliga a realizar los chistes "de una forma mucho más tosca", ha comentado Rafael Álvarez, quien ha admitido que esta circunstancia hace necesario "transformar el lenguaje y hacerlo más visible".

"Ahora hay una ciudad global. Lo que no funciona, hay que cambiarlo", ha apuntado el dramaturgo antes de admitir, en positivo, que "todo avance entierra mejoras, pero también pérdidas".

A esta situación puede haber contribuido el hecho de que la literatura clásica "no se estudie igual" que antes, apunta "El Brujo", quien recuerda cómo hace años los alumnos de los colegios e institutos acudían a los teatros a ver "obras clásicas", una costumbre "hermosísima" que actualmente apenas se da.

Esto ha hecho que las adaptaciones de los textos se realicen "más con recursos de hip hop", señala este actor que, no obstante, mantiene en este tipo de representaciones "las técnicas de los juglares antiguos" en este tipo de espacios patrimoniales al aire libre y con canales de comunicación con el público "a tono" con los espectadores.

Respecto a "El lazarillo de Tormes", Rafael Álvarez considera que este texto "sigue siendo muy actual", ya que los temas que aborda "siguen estando ahí".

El dramaturgo andaluz reconoce que el año pasado, la apertura con ciertas restricciones de este tipo de espectáculos, provocó un "deseo compulsivo de salir" del que se benefició el teatro.

Este año, sostiene que esas ganas de retornar a la cierta normalidad está repercutiendo más en la música, con "una gran cantidad de estivales... quizá más que antes".

Preguntado si no tiene deseos de volver a trabajar en el cine y en la televisión, ha comentado que en los inicios de su carrera estos medios le sirvieron para darse a conocer entre el público.

"Quería hacer cine y televisión para luego hacer teatro", relata "El Brujo", que dice haber conseguido ese objetivo, antes de añadir: "No necesito hacer cine y televisión. No me interesa en general... poco el cine y mucho menos la televisión". EFE

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